Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 109
Historia insolita de la musica clasica I
www.librosmaravillosos.com
Alberto Zurron
mano en el pajar y pincharse a la primera. Barenboim nos narra el finísimo
oído musical de su amigo Pierre Boulez, del que fue testigo en un ensayo con
el francés en la tarima dirigiendo lo menos parecido a un moco de pavo: el
Pelleas und Mélisande, de Schönberg, en la década de 1960. Ocurrió que en
un tutti orquestal muy complejo Boulez paró la orquesta y señalando a sus
víctimas dijo:
—Este instrumento está demasiado alto y aquel otro demasiado bajo.
Me quedé atónito —cuenta Barenboim en Mi vida en la música—. Yo había
escuchado que no estaba bien, pero no lograba identificar cuál era
demasiado alto o demasiado bajo; en cambio Boulez lo sabía perfectamente.
Lo repitió y entonces el acorde sonó bien. El pianista le pidió después
explicaciones y al parecer se sintió satisfecho. Yo no.
—Para eso hace falta experiencia —aclaró Boulez—. Por ejemplo, si no
escuchas un acorde con mucha claridad o mucha nitidez limítate a decir lo
que pienses en ese momento, que esto suena demasiado alto y que aquello
suena demasiado bajo. Puede que tengas razón y entonces lo sabrás para la
próxima vez.
Acabáramos [dice Barenboim]. Al final va a ser que no se trataba de una
cuestión de superioridad sensorial, sino de sinceridad con uno mismo.
Otro bello ejemplar con un oído excepcionalmente caro en cualquier subasta
por el que se pujase era Dmitri Shostakovich. El director y compositor
Alexander Gauk dio testimonio del mismo. Subido a la tarima en la Gran Sala
del
Conservatorio de Moscú, se ensayaba una de las sinfonías de
Shostakovich cuando de pronto este se le acercó presuroso y con un gesto
de consternación le dio el siguiente mensaje: «Alexandr Vasílievich, el
segundo violín del tercer puesto de los primeros violines ha tocado un fa
sostenido
en
lugar
de
un
fa
natural».
Gauk
hizo
las
oportunas
comprobaciones y, en efecto, así había sido. Ya un compañero de
conservatorio de Shostakovich, Bogdanov, refería en sus recuerdos hacia
1966 que «la precisión de su oído era similar a la de los instrumentos
109
Preparado por Patricio Barros