Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Página 108

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron histórico de tiranía se halla en Vida de los doce césares, de Suetonio, y puede que tengan razón. La única diferencia es que ellos no tenían una batuta en la mano, pero Mahler sí una corona de laurel en la cabeza, lo que les acercaba peligrosamente. Con Bruno Walter hacía un equipo magnífico, sobre todo cuando Walter estaba lejos del escenario y desde allí colaboraba en malvadas delaciones. El compositor Egon Wellesz cuenta cómo asistió al ensayo de la segunda sinfonía, Resurrección, con motivo de la despedida de Mahler de la Filarmónica de Viena en 1907 para poner rumbo a América. En el primer movimiento existe un crescendo de toda la orquesta en el que los leves desajustes deberían pasar desapercibidos, pero al llegar al clímax Mahler los detuvo y dijo con toda naturalidad: «Algo no funciona en las maderas». Estaba paseando la mirada por las cuerdas seleccionando a quién arrojar desde el estrado su batuta cuando se abrió súbitamente la puerta de un palco y apareció Bruno Walter gritando: «El segundo oboe tocó si bemol en lugar de si natural». Puede que hasta fuera verdad, dado que, a la vista del suceso con Debussy, los oboes al parecer eran los que siempre pagaban el pato. Pero con quien no debía sentirse excesivamente a gusto ninguna orquesta era con Jascha Heifetz, un señor al que, para alivio de todas las orquestas, la providencia había puesto en las manos un violín en lugar de una batuta que sin duda hubiera utilizado como arpón a la menor disonancia de cualquier instrumento. Su oído era tan absoluto que podía diferenciar entre un la de la escala 440 y otro de la 441. Aún no tengo muy claro que esto sea un regalo más que una condena. Verdaderamente había que tener un oído finísimo como para, comparativamente hablando, sentarse a la orilla de una playa y llegar a localizar el roce de las aletas de un pez en un punto concreto del agua. Existe una frase hecha de repetido uso para encontrar algún objeto perdido en un lugar remoto, como es buscar una aguja en un pajar. En el caso de los músicos la conversión léxica podría ser… ¡buscar una corchea desafinada en un tutti orquestal! Ya hemos visto que había quien era capaz de meter la 108 Preparado por Patricio Barros