Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 100
Historia insolita de la musica clasica I
www.librosmaravillosos.com
Alberto Zurron
—Pues el Pibrok, de Mackenzie, que es lo que está en el programa y en los
atriles.
Quizá nunca el diálogo entre dos besugos fue tan divertido.
El común de los mortales nos conformamos con recordar el nombre de
alguien que nos para por la calle después de un tiempo más o menos
prolongado sin tener ningún contacto. Pero si uno se hacía músico la
responsabilidad de localización mnémica inmediata se incrementaba, de
manera que si no se ejercía y además Arbós andaba cerca ya se podía dar
por corneado en una u otra página de sus Memorias. Cuando Sarasate fue
invitado al Festival del Rin para estrenar la Fantasía noruega, de Édouard
Lalo, el violinista se ocupó de invitar a este y a su familia, como también se
preocupó de memorizar los nombres de sus miembros y el lugar concreto de
donde venía cada cual, así como el hotel donde se alojaban y otras tantas
trivialidades, para demostrar a la familia Lalo que su memoria podía ser muy
buena en la distancia corta. En fin, de tanta cortesía se le quitó a don Pablo
la valentía y, recordando todo lo accesorio, quiso il fatto que se olvidara de lo
principal: ¡las notas de la Fantasía! Así fue como en dos ocasiones tuvo que
detenerse a mitad del concierto tras olvidar su parte de solista mientras «la
familia entera de Lalo —cuenta mordaz Arbós—, con la cabeza hundida entre
las manos, trataba de ocultar su sonrojo a las miradas del público». La
situación
se
medio
arregló
con
una
carrera
de
su
manager,
Otto
Goldschmidt, por el patio de butacas en dirección al escenario, con la
partitura en la mano. Vayan a saber qué pudo y qué no pudo tocar a partir
de ahí el navarro, miope como era, y si en algún momento de la obra la
Fantasía noruega no pasó a localizarse en los Países Bajos…
100
Preparado por Patricio Barros