Los estudios muestran que el calor extremo afecta tanto la cantidad como la calidad del descanso, según Chad Milando, científico investigador del Centro de Clima y Salud de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Boston. Las personas más vulnerables durante una ola de calor son las familias de bajos ingresos sin aire acondicionado, así como adultos mayores o personas con condiciones de salud que las hacen más susceptibles a enfermedades relacionadas con el calor.
Por qué el calor interrumpe el sueño
La temperatura corporal desciende de forma natural mientras dormimos, pero un ambiente caluroso impide que el cuerpo se enfríe adecuadamente. Si el dormitorio está demasiado cálido, cuesta más conciliar el sueño y aumentan los despertares nocturnos, además de reducirse la calidad del descanso.
Lo ideal es mantener la habitación entre 18 y 20 grados Celsius. Temperaturas más altas pueden provocar despertares frecuentes, sobre todo en las fases del sueño donde el cuerpo pierde capacidad de autorregular su temperatura. Cuando nos exponemos a temperaturas extremas, es probable que nos despertemos para tiritar o nos despertemos para sudar.
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