Acompañar el café de media mañana con un dónut , atacar la bolsa de patatas fritas en el aperitivo o rendirse a la lasaña al llegar a casa del trabajo nos pueden parecer pequeñas recompensas inmersos en una estresante jornada laboral . Sin embargo , recientes investigaciones indican que son una muy mala elección , y no solo desde el punto de vista nutricional , sino porque favorecen un círculo vicioso que , a la larga , modula las respuestas cerebrales y del que puede resultar muy difícil salir .
En modelos animales , los científicos han descrito cómo el estrés crónico anula la respuesta natural del cerebro a la saciedad , provocando que disminuya el placer que se obtiene de la comida , y en su lugar , favorece un aumento de las señales que buscan “ recompensas ”, lo que se traduce en una carrera hedonista hacia la ingesta de alimentos cada vez más y más apetitosos .
HealthExperts . ABRIL 2023 85