Hatun Hillakuy 2008-Hatun Willakuy. Versión abreviada del Informe | Page 475
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nados durante el conflicto armado interno en cumplimiento de su deber.
Asimismo, reconoce de manera especial la contribución al esclarecimiento
de hechos y a las denuncias de crímenes y violaciones de los derechos hu-
manos por parte de los periodistas que en las provincias declaradas en
estado de emergencia cumplieron su deber abnegadamente y en condicio-
nes muy adversas.
150. En lo que se refiere a la cobertura y a la línea editorial, la CVR constata que
desde inicios de la década de 1980, los medios de comunicación condena-
ron la violencia subversiva, aunque con matices según las inclinaciones po-
líticas de cada uno. Sin embargo, los medios no tuvieron la misma posición
en cuanto a la investigación y a la denuncia de las violaciones de los dere-
chos humanos. Reconoce que hubo un valioso y arriesgado trabajo de in-
vestigación y denuncia; pero, al mismo tiempo, señala que hubo medios
que sostuvieron una posición ambigua e incluso llegaron a avalar la violen-
cia arbitraria del Estado.
151. En lo que se refiere al modo de la cobertura realizada, la CVR ha encontra-
do que en muchos medios se cayó en una presentación cruda, desconside-
rada frente a las víctimas, que no favoreció la reflexión y sensibilización
nacional. Forma parte de este problema el racismo implícito en los me-
dios, resaltado en el Informe Final.
152. Así pues, en muchos medios, el tema de la violencia subversiva y contrasubversiva
no fue tratado de una manera tal que significara un aporte significativo a la
pacificación del país. La CVR considera que dos factores condujeron a ese
resultado: i) la adopción inopinada de una lógica de la violencia, que terminó
por imponer un tratamiento poco sensible de los temas, y ii) la primacía de
una lógica comercial, que en los peores casos condujo al sensacionalismo y
que se complicó a finales de la década de 1990 con el fenómeno de
megacorrupción y compra de medios.
S OBRE
LAS SECUELAS DEL CONFLICTO ARMADO INTERNO
153. La CVR halla que el conflicto armado interno ha dejado secuelas muy
profundas en todos los planos de la vida nacional. La amplitud e intensidad
del conflicto acentuaron los graves desequilibrios nacionales, destruyeron
el orden democrático, agudizaron la pobreza y profundizaron la desigual-
dad, agravaron formas de discriminación y exclusión, debilitaron las redes
sociales y emocionales, y propiciaron una cultura de temor y desconfianza.
Es necesario, sin embargo, resaltar que, pese a las duras condiciones, hubo
personas y poblaciones que resistieron y se esforzaron por la afirmación
de una sociedad constructora de la paz y del derecho.
154. La CVR hace notar que el conflicto tuvo como resultado la masiva des-
trucción de la infraestructura productiva, y pérdida de capital social y de
oportunidades económicas. Los departamentos que lo sufrieron con mayor