Hatun Hillakuy 2008-Hatun Willakuy. Versión abreviada del Informe | Page 451
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31. La CVR hace notar la profunda irresponsabilidad y menosprecio del PCP-
SL hacia sus propios militantes, a quienes se inducía a matar y a morir de
la manera más cruel y sanguinaria, mientras que sus dirigentes máximos,
especialmente Abimael Guzmán Reinoso, permanecían en Lima, exentos
de riesgos físicos y privaciones, prácticamente durante todo el conflicto.
Esta incongruencia se expresó de la manera más patente cuando, tras ser
capturado, Abimael Guzmán Reinoso abandonó casi inmediatamente la
tesis del «equilibrio estratégico» y solicitó al gobierno un «acuerdo de paz»
junto con un reconocimiento explícito y sumamente elogioso al gobierno
dictatorial de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos.
32. La CVR expresa su pesar por los miles de jóvenes que resultaron seducidos
por una propuesta que constataba los profundos problemas del país y
proclamaba que «la rebelión se justifica». Muchos de ellos, con voluntad de
transformar esa realidad injusta, no advirtieron que el tipo de rebelión que
planteaba el PCP-SL implicaba el ejercicio del terror y la implantación de
un régimen totalitario. Quedaron así encuadrados en una organización
absolutamente vertical y totalitaria que les inculcaba el desprecio a la vida,
castigaba las discrepancias y exigía plena sumisión. Muchos de ellos mu-
rieron inútil y cruelmente. La CVR llama al país a impulsar las reformas
institucionales necesarias para que proyectos terroristas y totalitarios no
encuentren nunca más repercusión alguna entre los jóvenes.
33. La CVR constata que, a diferencia de otros países de América Latina por
esa misma época, entre 1980 y 1992, el conflicto armado interno se desarro-
lló mientras imperaba en el Perú un régimen democrático, con elecciones
libres, libertad de prensa y el sistema político más inclusivo de nuestra
historia contemporánea. El PCP-SL y el MRTA se autoexcluyeron de mane-
ra unilateral del sistema democrático y, más bien, socavaron con sus accio-
nes armadas el régimen político democrático instaurado en 1980.
S OBRE
EL
M OVIMIENTO R EVOLUCIONARIO T ÚPAC A MARU (MRTA)
34. En 1984, el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) inició a su
vez una lucha armada contra el Estado y es responsable del 1.5% de las
víctimas fatales que fueron reportadas a la CVR. A diferencia del PCP-SL, y
en forma similar a otras organizaciones armadas latinoamericanas con las
que mantuvo vínculos, el MRTA reivindicaba sus acciones y sus miembros
usaban distintivos para diferenciarse de la población civil, se abstuvo de
atacar a la población inerme y en algunas coyunturas dio muestras de
estar abierto a negociaciones de paz. Sin embargo, el MRTA incurrió tam-
bién en acciones criminales, 4 recurrió a asesinatos, como en el caso del
general Enrique López Albújar, a la toma de rehenes y a la práctica siste-
4
El acto mismo de levantarse en armas contra un régimen legítimamente elegido es un acto criminal.