Hatun Hillakuy 2008-Hatun Willakuy. Versión abreviada del Informe | Página 414
Alteración de las formas colectivas de organización del trabajo
Las organizaciones locales de producción recurrían permanentemente al sistema
de prestaciones recíprocas de trabajo y de recursos para sostener a sus miembros
y lograr, de ese modo, el desarrollo económico. El sistema de prestaciones permi-
tía el intercambio de la fuerza laboral para la producción en el campo y procura-
ba el sustento familiar y comunal. El arribo intempestivo de los grupos alzados
en armas alteró la marcha de la vida productiva, y creó caos y desequilibrio en la
vida de la población; también modificaron las percepciones que se tenían sobre
las personas, y se generó una mayor desconfianza en las relaciones que se exten-
dió a diversos ámbitos de la organización.
Las familias y las comunidades, ajenas al conflicto armado, vieron un día
morir, desaparecer o huir abruptamente a personas que constituían el único
sustento del grupo. La ausencia definitiva o temporal de dichas personas
comprometieron seriamente la marcha del sistema económico. En la vida de
familias, aldeas y regiones ocurrió un trastorno de dimensiones nunca antes
registradas en los sistemas productivos locales.
El desequilibrio generado por el conflicto armado en la vida familiar o comu-
nal se expresó en los cambios que afectaron directamente las maneras de relacio-
narse entre sí de los grupos y de las personas. Las antiguas formas de cooperación
y colaboración personal y colectiva perdieron vigor y sufrieron alteraciones que
han afectado, de maneras y en grados diversos, a sus miembros y a sus espacios
institucionales.
Para el campesino, la vida es fundamentalmente comunal y se fortalece por
los lazos de parentesco o paisanazgo existentes entre sus miembros. La ausencia
definitiva de uno ellos repercute sobre la marcha de la organización, porque sus
actividades representan una fuente importante de energía laboral para el soste-
nimiento familiar y comunitario. La organización económica basada en el ayni y
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Las acciones de los grupos alzados en armas afectaron las formas sociales de
organización de la producción y distribución, pero también el sentido del desa-
rrollo de la familia y de la comunidad. La producción muchas veces ritualizada
en el cultivo y la cosecha, en espacios festivos o patronales de las comunidades,
fue directa o indirectamente afectada. La producción agrícola o ganadera se valía
de estos espacios para el encuentro y el intercambio, pero esta institución fue
alterada por la lógica de los grupos armados que tenía la pretensión del control
total, por lo que en muchos casos prohibieron dichas manifestaciones o las utili-
zaron para fines diferentes a los estipulados ancestralmente. Con ello generaron
en la población confusión, desconfianza y, en breve plazo, la desaparición de di-
chas formas.
Por ello, en este apartado veremos, a grandes rasgos, de qué manera la violencia
armada produjo alteraciones en la organización productiva de las familias y
comunidades, generó grandes problemas en la adecuada circulación de los produc-
tos y afectó las expectativas de desarrollo personal y local. La desorganización del
sistema productivo también trajo consigo la despreocupación en el mejoramiento
de las técnicas productivas, así como en el manejo apropiado de la administración y
de las maneras de resolver los conflictos intercomunales.