HARRY POTER Y LA PIEDRA FILOSOFAL Harry_Potter_y_la_Piedra_Filosofal_01 | Page 170
—Bueno... no —admitió Ron.
Era un poco tarde para reparar los daños, pero Harry se juró que, de ahí en
adelante, no se metería en cosas que no eran asunto suyo. Todo había sido
por andar averiguando y espiando. Se sentía tan avergonzado que fue a ver a
Wood y le ofreció su renuncia.
—¿Renunciar? —exclamó Wood—. ¿Qué ganaríamos con eso? ¿Cómo
vamos a recuperar puntos si no podemos jugar al quidditch?
Pero hasta el quidditch había perdido su atractivo. El resto del equipo no le
hablaba durante el entrenamiento, y si tenían que hablar de él lo llamaban «el
buscador».
Hermione y Neville también sufrían. No pasaban tantos malos ratos como
Harry porque no eran tan conocidos, pero nadie les hablaba. Hermione había
dejado de llamar la atención en clase, y se quedaba con la cabeza baja,
trabajando en silencio.
Harry casi estaba contento de que se aproximaran los exámenes. Las
lecciones que tenía que repasar alejaban sus desgracias de su mente. Él, Ron
y Hermione se quedaban juntos, trabajando hasta altas horas de la noche,
tratando de recordar los ingredientes de complicadas pociones, aprendiendo de
memoria hechizos y encantamientos y repitiendo las fechas de descubrimientos
mágicos y rebeliones de los gnomos.
Y entonces, una semana antes de que empezaran los exámenes, las
nuevas resoluciones de Harry de no interferir en nada que no le concerniera
sufrieron una prueba inesperada. Una tarde que salía solo de la biblioteca oyó
que alguien gemía en un aula que estaba delante de él. Mientras se acercaba,
oyó la voz de Quirrell.
—No... no... otra vez no, por favor...
Parecía que alguien lo estaba amenazando. Harry se acerco.
—Muy bien... muy bien. —Oyó que Quirrell sollozaba.
Al segundo siguiente, Quirrell salió apresuradamente del aula,
enderezándose el turbante. Estaba pálido y parecía a punto de llorar.
Desapareció de su vista y Harry pensó que ni siquiera lo había visto. Esperó
hasta que dejaron de oírse los pasos de Quirrell y entonces inspeccionó el
aula. Parecía vacía, pero la puerta del otro extremo estaba entreabierta. Harry
estaba a mitad de camino, cuando recordó que se había prometido no meterse
en lo que no le correspondía.
Al mismo tiempo, habría apostado doce Piedras Filosofales a que Snape
acababa de salir del aula y, por lo que Harry había escuchado, Snape debería
estar de mejor humor... Quirrell parecía haberse rendido finalmente.
Harry regresó a la biblioteca, en donde Hermione estaba repasándole
Astronomía a Ron. Harry les contó lo que había oído.
170