Guía de ética Guia de ética | Page 2

3. ACEPTACIÓN O IDEALIZACIÓN DE UNO MISMO
La poca autoestima viene generada muchas veces porque nos gustaría ser de otra forma, hablar de otra manera, tener aptitudes que no tenemos... Nos cuesta aceptarnos a nosotros mismos y aceptar la vida que vivimos. Preferiríamos ser como Messi, Brad Pitt o Taylor Swift. Tenemos esos referentes porque son populares, personas de éxito, famosas por lo que hacen y admiradas por lo bien que lo hacen. Esa admiración puede servir para inspirarnos, pero a veces caemos en el exceso y nos podemos llegar a frustrar, ya que nos comparamos con esas personas y, como no vivimos sus vidas, las diferencias nos hacen daño. Lo cual, por otro lado, no tiene sentido porque no las conocemos en profundidad: sólo nos impacta lo que vemos de ellas.
Muchas veces nos cuesta aceptar lo que nos distingue porque podemos parecer“ raros”. Empieza mirando esas cosas que te hacen ser tú y no otra persona y viendo lo especial que eres por tener esas características, esa actitud, esa forma particular de disfrutar y entender la vida, esos conocimientos o habilidades. Esas son tus virtudes y tus defectos, aquellos que te hacen ser como eres y que los demás buscan en ti y esas son las cosas que tienes que intentar mejorar.
Potenciar lo que nos hace especiales, valorar nuestras aptitudes y aceptar nuestros defectos tiene por consecuencia confiar más en uno mismo. De esta manera, si pudiésemos elegir vivir nuestra vida o la de cualquier personaje de éxito, veremos que lo verdaderamente exitoso es elegirnos nosotros mismos para escribir nuestra propia aventura.
4. ¿ SER POPULAR O ESTIMARSE?
Una persona que se desvive por ser popular es esclava de las opiniones de los demás. El propio significado de la palabra lo dice; ser popular significa que los demás te valoren. Cuando dejan de valorar aquello que te hace popular ya no tienes tanta importancia y dejas de ser apreciado. Cuando el objetivo es ser popular y nada más, por tanto, terminas por no pensar en lo que te gustaría a ti y dejas que los demás decidan.
En consecuencia, buscar la popularidad nos hace incoherentes: necesitamos ser distintos en cada ambiente, dependiendo de la gente con la que estemos, para caer bien a todo el mundo. Nos desprendemos de partes de nuestra identidad real para que otros nos estimen y nos hacemos vulnerables: si la felicidad depende de lo que a otros les gusta, nos convertimos en veleta que se mueve según cuáles son las opiniones de los demás.
El resultado es un gran nivel de ansiedad. Todo se convierte en una competición por ver quién tiene más éxito entre los compañeros de clase o en Facebook, Twitter o cualquier red social, quién tiene más“ amigos” o a quién le hacen más caso. La realidad se convierte en una constante carrera en la que llegar el primero a toda costa es más necesario que estar a gusto con nosotros mismos.
Por otra parte, las consecuencias de estimarse a uno mismo presentan un escenario mucho más favorable:
Quererte como eres te hace independiente. Cuando te desprendes de las cadenas que te atan a las opiniones de los demás y no te importa lo que otros digan, tienes todo el tiempo y el espacio en la mente para centrarte en lo que te hace feliz. A veces coincidirá con lo que a otros les gusta... ya veces no, pero eso no te frenará en tu camino.
La carrera por la popularidad deja de interesarte. Ya no se trata de llegar el primero, sino de correr como a ti te guste y te haga sentir mejor. Dejas de ver a los demás como competidores, sino como compañeros con talentos distintos a los tuyos, a quienes puedes ayudar a construir, al tiempo que ellos también te ayudan a ti. Eres más libre para relacionarte con las personas, quererlas, conocerlas mejor y ayudarlas.
Ganas mayor seguridad y confianza en ti no solo porque te conoces y sabes en qué eres bueno iy lo disfrutas! sino porque conforme la gente te quiere y acepta sabes que te quieren a ti por el hecho de ser tú y eso nadie te lo puede quitar.
Creces en madurez porque eres más realista. Sabes hasta dónde puedes llegar, qué puedes hacer y en lo que no puedes no temes pedir ayuda porque te sabes aceptado y querido por cómo eres. Así consolidas tus habilidades y el fracaso lo ves como una oportunidad de aprendizaje.
En definitiva, buscar la autoestima hará que seas feliz con quien eres, y quererte a ti mismo te hará ver que tú eres tu mejor amigo.
5. YO QUIERO SER FAMOSO
El valor de nuestra vida, por lo tanto, reside totalmente en lo que pensamos de nosotros mismos y no en lo que los demás piensan de nosotros. Por supuesto, el reconocimiento y la estima de los demás son buenos y no debemos dejar de apreciarlos. Que nos acepten y nos quieran son componentes clave de formar parte de una familia, un entorno de