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Soy el resultado de las putas que se han
atrevido a ser, a ser lo que en este planeta cada vez con menos árboles, pero con
muchos más cúmulos de dinero y automóviles, es apenas y medianamente cuerdo:
ser putas feministas. Una posición jodida,
porque decir puta y feminismo en conjunto
sin hablar de acceso es imposible.
Hoy estoy entre dolida, con miedo, anonadada y bestialmente silenciosa. Porque
pienso en la palabra “MASACRE” y después
de los 50 y tantos muertos en un bar gay con
fiesta latina en Orlando, Estados Unidos, a
un montón de maricas racializadas, nos mataron, las mataron. Por la chica que violaron
30 y tantos hombres en Brasil, ahí también
nos violaron, la violaron. ¿Y cómo no pensar
que esta también es una masacre?
Y cómo no pensar que en 7 años en Honduras alguna noticia dice que son ya más
de 200 las personas que han matado, personas LGBT, que han matado por ser LGBT
visibles; porque ahí también los mataron,
nos mataron. Cómo no pensar en las muertes que no tienen nombre, ni país, ni prensa,
ni ganas, ni historia, cómo no pensar en los
países que ser gay, lesbiana, trans, bisexual
es ilegal, cómo no pensar en Jamaica y las
“Reinas de la calle” que viven en una alcantarilla. Porque la palabra masacre cada vez
más toma otros sentidos.
Cuando veo tan lejos pienso en lo cercano,
como un mensaje en Facebook de un puto
que me escribe y me dice textualmente: “vi
que estás hablando de culear por plata, de
ser puto, no entendí tu artículo, muy pocas
cosas, pero lo que entendí me gustó, soy
puto, y tengo sida”, haciendo referencia a un
artículo en el que yo renegaba de la invasión
de gente a nuestros espacios donde ejercemos la puteada, y cómo no pensar que
eso es una “masacre” al cuerpo de los putos.
Pero vamos, debe haber algo que me motiva aún más a escribir y es que, no se puede hablar de la prostitución siendo puto
tan poéticamente, sin mencionar las violencias, sin que cueste que nos traguen,
sin ser inkómodas. Porque pienso que en
la ocasión número 5 que me violaron perdí la cuenta y en el último intento estallo
en lágrimas revueltas en risas con la mujer
que más amo, porque definitivamente una
aprende a naturalizar esas violencias, porque hay cuerpos que importan y otros.
Cómo no pensar en el puto de Lion que conocí hace varios años y se suicidó porque
no encontró el amor, ni en mí, ni en la familia
que lo tiró a la calle, ni en los amigos que
nunca tuvo, ni en el dios al que tanto le rezó,
ni en la madre que lo parió y mucho menos
en el padre que le engendró. Porque ahí
tampoco nos amamos, ni nos dejaron amar.
Porque a un puto que no es mi amigo hace
unas dos semanas un cliente lo subió al
auto y aparecieron dos más atrás, lo violaron, él me cuenta que fue una doble penetración en algún punto del calvario.
Porque ahí también nos violaron, ahí también lo violaron.
Porque salir a marchar, hablar, medio escribir o atragantarse el gañote sea por una PUTA REVOLUCIÓN.