60
E N
O R L A N D O
H U B O
U N A
N O C H E
L A T I N A
Por Persona Núñez.
No debería ser nada nuevo. De hecho, creo
que ni siquiera me voy a esforzar en mi escritura, principalmente, porque en ocasiones creo que una lo hace para hacer algo
fácil de tragar, hoy, el día en el que escribo
este texto hay varias cosas que no creo me
hayan sido fáciles de tragar.
puto en algún otro momento y espacio, la
violencia entre putos cuando parecemos
hienas en la calle en una espera atenta por
el cliente gracias a nuestra hambre, no solo
de comida; que el hambre es de sexo, de
drogas, de libertad, del dinero que según
el capitalismo nos hará libres.
Yo soy, aparte de travestí y medio mujer, por
mucho un prostituto incluso cuando no alquilo mis nalgas. Soy puto cuando exijo mis penetraciones semanales y el fingir de la ternura
que nos mantiene vivas a mí y a mis amantes.
Lo difícil de tragar deben ser las historias a partir
de asumirse puto en los micro círculos sociales;
asumirse debe ser una palabra muy rebuscada,
debe ser más sencillo que eso, algo así como
escupir la violencia que ya no nos alcanza en el
cuerpo, la que hay que vomitar.
Lo que ha sido difícil de tragar debe ser
entre otras cosas el semen que me ha tocado, la ruleta rusa en la que se había convertido mi cuerpo y la posibilidad de alguna
ITS por la falta de educación sexual, la violencia de la prostitución en la calle, las pedradas de los autos por dicha nunca a mí,
pero si a mis compañeros, el señalamiento por la vergüenza de autodenominarme
Hace ya varios años que he venido leyendo
a las putas escritoras, esas como las que en
algún momento en medio de la mierda me
ilusionaba ser. Ya no, ya no porque a pesar de que hacer visible la violencia, como
en repetidas ocasiones el feminismo me ha
enseñado, es un acto político, no quiero ser
más “la pobrecita puta”, “el pobrecito puto”.