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de LLEGÓ (quizá la organización LGBTQ latina más importante), y miembros
de ACT-UP, el grupo que en los ochenta y noventa luchó por el acceso a
tratamiento médico para enfermos de sida. El libro cubre más de treinta
años de historia contada por quienes estuvieron en los momentos críticos y
por quienes construyeron diversas formas de comunidad.
Nuestro libro salió en setiembre de 2015 como “Queer Brown Voices. Narratives of Latina/o LGBT Activism”. Es muy usual en los Estados Unidos que
los libros de no-ficción tengan un subtítulo, en este caso, “narrativas de
activismo latino LGBT”. El título principal es más complicado de traducir.
La palabra principal es “Voices” o “Voces”; el “Queer” identifica lo raro y
también es un término peyorativo y a la vez un apropiación de nuestra comunidad, como lo sería “maricón” en español –creo que fue Pedro Lemebel quien se refería a “Queer Theory” como “Teoría maricona” –. Finalmente,
“Brown” incluye a la mayoría de los latinos y las latinas, es nuestra marca
étnica y política.
Desde las etapas finales de la revisión del libro he querido que una experiencia similar ocurra en América Central y, sobre todo, en Costa Rica.
Debemos la oportunidad de contar la historia de las luchas desde nuestra
propia perspectiva. A pesar del entusiasmo de algunos, la idea como tal
no ha calado y hasta donde sé esa tarea de recopilar historias, de rescatar
y guardar revistas, volantes y otros materiales, es aún tarea pendiente. Lo
repito de nuevo: nadie va a escribir la historia de los movimientos sociales
como lo harían quienes los han vivido. En Costa Rica hay un antecedente,
el libro de Jacobo Schifter “El nacimiento de una contracultura”. Es un libro
notable, pero hay que revisarlo, cuestionarse algunas de sus afirmaciones
y abrir el espectro de voces.
Ahora que nos preparamos a celebrar una nueva Marcha de la Diversidad
deberíamos volver al tema de nuestra historia. Es un proyecto fascinante,
complejo y nos dará un nuevo sentido de comunidad. Yo estoy más que
dispuesto a colaborar con quienes quieran lanzarse a la aventura. Lo importante es que no dejar que nuestra historia quede sin ser contada. ¿Hay
alguien que se apunte?