10
Yo no puedo ni quiero entender un mundo lleno de odio, discriminación, machismo
y misoginia. No espero tener que justificar
mi amor o mi decisión porque sé que aunque todos tengan una opinión al respecto, lo
hicimos por las razones correctas. Y así fue.
Nos dimos el sí. Nos prometimos amor, protección, juramos estar juntas en el lecho, el
techo y la mesa, cuidarnos en enfermedad y
estar ahí para la otra, con la protección expedita del Estado.
Luego de tres meses nos dirían que estaba
aprobado el matrimonio, éramos hombre y
mujer, esposo y esposa. Pero no lo dejamos
así aunque bien podríamos haberlo hecho. Lo
llevamos más lejos, lo hicimos público. Fácilmente hubiéramos podido pasar por el anonimato de ser una pareja de una mujer y un
hombre o mujer trans. Pero pecamos de ingenuas y no sabíamos o no contábamos con
el odio indiscriminado de la gente. Supusimos que iba a haber odio, pero no sabíamos
la forma que iba a tomar hasta que llegó con
tanta fuerza. Aún así creo que lo que más nos
dolió, y puedo hablar por las dos, fue el silencio de nuestras familias, la mía se mantuvo más al margen (no toda aclaro), pero en
el caso de la de Jaz fue un silencio devastador. Es la muestra pura de conservadurismo
y fanatismo religioso. Ella lo sufrió y lo sufre
a diario, y yo, yo la abrazo, cada día con más
fuerza y con más amor.
La tormenta nos azotó con fuerza, fue casi
huracanado, los medios, las familias, la presión social, el machismo, el conservadurismo,
el fanatismo, todos tenían una opinión sobre lo que hicimos. Recibimos insultos, desprecio, apoyo, solidaridad y amor. Todo fue
como una vorágine que nos tragó enteras y
nos desgastó, pero nos devolvió más fuertes,
más maduras y con una visión más panorámica y plena de la situación de este país con
respecto al tema del matrimonio igualitario,
así como los derechos de toda la población
diversa de Costa Rica.
Ya va a ser un año y le pese a quien le pese
seguimos estando casadas legalmente y luchando, inmersas en un proceso administrativo y uno penal, Y al fin y al cabo, así anulen
nuestro matrimonio, no van a anular nuestro
amor ni lo que somos la una para la otra.
La institución del matrimonio no se cayó en
pedazos por nosotras. La gente sigue igual,
casándose, divorciándose... Este apocalipsis
no destruyó el país. Aquí lo más importante
de todo el asunto legal que estamos viviendo
es que lo vamos a ganar.
En este país se va a aprobar el matrimonio
igualitario y va a ser más temprano que tarde. Esa es la razón principal por la cual decidimos irnos por este camino. Porque era
lo justo, lo correcto y lo necesario. Al fin y
al cabo lo que importa es que Jaz me ama y
yo a ella. Y que lo que queremos es tener los
mismos derechos, todos los días y para todas
las personas.