GUIA DIDACTICA DE LA SHOA 27 de enero de 2014 | Page 27
Entre 1933 y 1939 los créditos asumidos por el Reich para el
rearme y la consecución del pleno empleo habían conseguido
arruinar por completo sus finanzas. En la búsqueda de nuevos
recursos para sufragar las deudas del Estado, la burocracia nazi
dirigió su mirada hacia los bienes de los judíos.
¿Cómo se articuló la mirada hacia los bienes de los judíos?
Después de establecida la definición de judío vinieron los ceses,
los despidos y las arianizaciones. Las familias judías se fueron
empobreciendo. Se les privó de sus profesiones, sus empresas, sus
reservas financieras, sus salarios, su derecho a alimentos y vivienda
y, finalmente, también se les despojó de sus últimas pertenencias
personales. Este proceso es el que conocemos como expropiación.
Las principales organizaciónes alemanas responsables de las
operaciones expropiatorias pertenecían a la administración pública y
al sector empresarial. Los encargados de dinamizar este proceso en
el sector público fueron la Oficina del Plan Cuatrienal, dirigida por
Göring, y los ministerios de Alimentación y Agricultura, Finanzas,
Economía y Trabajo. En el sector privado, las propias empresas
llevaron a cabo el despido de sus empleados judíos.
Los ceses y despidos de los judíos
En el sector público, las medidas económicas iniciales
estuvieron dirigidas contra los judíos que ocuparan cualquier puesto
de trabajo en la vida científica, intelectual, política y económica de la
Alemania nacionalsocialista. Así, la Ley para el Restablecimiento de
la Función Pública Profesional, de 7 de abril de 1933, privaba a los
funcionarios alemanes no arios de sus puestos de trabajo. Este
decreto afectó a los 5.000 judíos y Mischlinge que constituían el 0,5%
del funcionariado total alemán. Además, esta Ley sirvió de inspiración
para la emisión de órdenes de aplicación de sus disposiciones a
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