Las preguntas a las que intentan responder son: ¿qué partes del
programa funcionan bien y cuáles necesitan mejorarse?, ¿cuál es la
efectividad del programa en relación con los objetivos de la organización?,
¿y con respecto a las necesidades de los beneficiarios? El enfoque de la
evaluación cualitativa en educación representado por Patton (1990)
encaja claramente en esta perspectiva. Desde esta posición, los métodos
de evaluación predominantes son mixtos y eclécticos:
Encuestas.
Cuestionarios.
Entrevistas.
Observaciones.
•
Perspectiva interpretativa. Es en esta tercera perspectiva donde los
enfoques cualitativos de evaluación encuentran su lugar más adecuado,
compartiendo
una
fundamentación
común
sobre
el
paradigma
hermenéutico-interpretativo. Se aboga por la pluralidad en la evaluación
de los contextos y se decanta por una orientación metodológica de
estudio de casos fundamentada en métodos cualitativos. Se busca
promover la comprensión contextualizada del programa desde los
participantes en él y de ese modo fraguar canales directos en la mejora
del programa: ¿cómo es experimentado el por los diversos participantes?
Según Greene, en esta perspectiva podrían encuadrarse los enfoques
responsables de evaluación de Stake (1975), Guba y Lincoln (1981) y la
evaluación de expertos de Eisner (1976).
Las principales estrategias metodológicas para la evaluación de
programas desde este enfoque serían:
Estudios de caso.
Entrevistas.
Observaciones.
Análisis de documentos.