LECTURAS COMPLEMENTARIAS
se constituyen en el eje que abarca gran parte del barrio Guayaquil y cuyos límites
son la Avenida del Ferrocarril y San Juan, que se imponen como fronteras físicas,
que marcan el espacio y determinan un adentro y un afuera; hacia el noroccidente
no hay fronteras claras, el territorio se diluye perdiéndose y encontrándose con
otros territorios del centro de la ciudad.
•
En Sucre, entre Maracaibo y La Playa, emerge en la noche otro territorio de los
menores de la calle que se constituye en sitio de dormitorio para unos pocos y
lugar de encuentro para todos; los amplios aleros que cubren gran parte de las
aceras les permiten protegerse de la intemperie; en este espacio los menores
comparten alimentos, juegos y charlas con los adultos, a la vez que obtienen
protección de éstos. Esa dinámica propicia un ambiente festivo y hace del lugar
más que un sitio de dormitorio, un parche donde no hay fronteras claras. La
permanencia en el lugar está determinada por la dinámica del grupo, del contexto y
de los agentes externos que ejercen control sobre el espacio. Esta es una
territorialidad que se reduce a una cuadra y sus fronteras no están muy definidas.
•
Barrio Triste es un territorio con dos temporalidades diferentes: en el día, los menores
–en compañía de adultos– habitan las "Cuevas" y durante la noche se apropian de
las calles del sector.
•
Los alrededores del patio de Bosconia constituyen otro territorio apropiado por los
menores para estar, dormir, tener acceso al Patio y guardar sus pertenencias. El
centro del sector es el Patio y las fronteras están claramente definidas por las
aceras apropiadas para establecer las camadas y los parches.
•
El Patio de Don Bosco es un lugar del que se apropian los menores durante el día
para satisfacer sus necesidades básicas.
Los menores en la calle se apropian de espacios y construyen territorios de acuerdo
con la actividad laboral que desarrollan: El menor trabajador de la plaza minorista
se ubica en puntos estratégicos como las entradas principales y los corredores centrales
de la plaza; grupos de cinco o diez ocupan un mismo espacio, lo defienden y respetan,
allí esperan a los usuarios de sus servicios, interactúan con sus compañeros, juegan,
conversan y tejen lazos de amistad y solidaridad. De este modo definen pequeñas
territorialidades con cierta exclusividad, puesto que son espacios asignados y
respetados. Pero en general, toda la plaza y sus alrededores se constituyen en un
solo territorio donde se desenvuelven los menores que trabajan allí.
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