Fundamentos de la Inv. Cualitativa | Página 213

LECTURAS COMPLEMENTARIAS adquiere su validez de un contexto de significado correspondiente que está en la mente de la otra persona. Este último contexto debe ser el mismo dentro del cual las actuales vivencias del otro se van construyendo paso a paso.20 Lo que acabamos de describir es la comprensión, en el momento mismo en que ocurre, de los Actos intencionales de la otra persona que proceden paso a paso y que dan por resultado síntesis de un orden superior. Ahora bien, esto es, precisamente lo que Weber quiere decir al hablar de comprensión observacional por oposición a la motivacional. Pero lo esencial en lo que respecta a la simultaneidad implicada aquí no es la coexistencia corporal. No se trata de que yo sólo pueda comprender observacionalmente aquellos que vivencio directamente. En absoluto. Puedo ubicar imaginativamente las mentes de personas de épocas pretéritas en una casi simultaneidad con la mía, comprendiéndolas observacionalmente a través de sus escritos, su música, su arte. Tenemos aún que referirnos a las diferentes formas que asume esta comprensión en las diferentes esferas del mundo social. Sin embargo, la simultaneidad de nuestras dos corrientes de conciencia no significa que a cada uno de nosotros se le den las mismas experiencias. Mi vivencia de ti, así como el ambiente que te adscribo, llevan la marca de mi propio Aquí y Ahora subjetivo y no la marca del tuyo. También yo te adscribo un ambiente que ya ha sido interpretado desde mi punto de vista subjetivo. Presupongo entonces que en cualquier momento dado ambos nos estamos refiriendo a los mismos objetos, que trascienden la experiencia subjetiva de cada uno de nosotros.21 Esto ocurre así por lo menos en el mundo de la actitud natural, el 20 Husserl llega a la misma conclusión desde un punto de partida enteramente distinto: “Ella (la experiencia de la otra persona) establece una conexión entre la experiencia viviente no interrumpida ni trabada que el yo concreto tiene de sí mismo, es decir, su esfera primordial, y la esfera ajena que aparece apresentada dentro de esta última. Esa experiencia establece tal vinculación mediante una síntesis que identifica el cuerpo animado primordialmente dado de la otra persona con su cuerpo tal como es apresentado bajo otro modo de aparición. De ahí se extiende a una síntesis de la misma Naturaleza, dada y verificada a la vez primordialmente (con originalidad sensoria pura) y en el modo de la apresentación. Así se instituye definitivamente por primera vez la coexistencia de mi ‘yo’ (y también mi yo concreto en general) y el ‘yo’ de la otra persona, la coexistencia de mi vida intencional y de la suya, de mis ‘realidades’ y las suyas; en una palabra, lo que tenemos aquí es la creación de una forma temporal común (Méditations cartésiennes, § 55, P. 108). [Véase también T. l., Cairns, P. 128. Cf. la próxima nota para una explicación de lo que Husserl quiere decir con ‘una síntesis de la misma Naturaleza"]. 21 Hosseri llega a conclusiones similares. Formula el concepto de “Naturaleza intersubjetiva” correspondiente al concepto ordinario de ambiente, y traza la profunda distinción entre apercepción en el modo del “hic” y del “illic”. ‘Este (el cuerpo del otro tal como se me aparece) presenta, ante todo, la actividad de la otra persona controlando su cuerpo (illic) tal como éste se me aparece. Pero también, como resultado de esto, apresenta su acción por medio de ese cuerpo sobre la Naturaleza que él percibe. Esta naturaleza es la misma Naturaleza a la que ese cuerpo (illic) pertenece, mi propia Naturaleza primordial. Es la misma Naturaleza pero se me da en el modo de ‘Si yo estuviera allí mirando a través de sus ojos’. ... Además, el conjunto de mi Naturaleza es el mismo que el del otro. Se constituye en mi esfera primordial como una unidad idéntica de mis múltiples modos de presentación, idéntica en todas sus orientaciones cambiantes desde el punto de vista de mi cuerpo, que es el punto cero, el absoluto aquí ( hic)" ( Méditations cartésiennes, pág. 104). [Cf. también T. l., Cairns, P. 1231. 213