FRAY PERICO Y SU BORRICO FrayPericoYSuBorrico | Page 26
Juan Muñoz Martín
Fray Perico y su borrico
En este momento empezó a sonar la esquila. Los frailes se asomaron
temblando a la ventana y miraron a la torre.
-¡Está tocando la esquila sola! -exclamaron.
Fray Perico había metido el burro en la torre, y el animal se divertía tirando
de la cuerda con los dientes. Fray Perico salió corriendo, dio un pescozón al
borrico y lo llevó escaleras arriba.
-¿Dónde lo esconderé?
Los frailes llegaban a toda prisa, y fray Perico lo escondió detrás del órgano,
donde había un hueco suficiente. Por la tarde llegó fray Bautista, dio al fuelle y
empezó a tocar. El burro entendía de música, de cuando tocaba la trompeta con
los gitanos. Cuando vio tantos tubos se acordó de su trompeta y, arrimando los
hocicos al más gordo, dio un fuerte resoplido.
¡Puuuuu! Fray Bautista dio un salto y se quedó patitieso, con los pelos de
punta. A los gritos llegaron los frailes, cada uno con una escoba; se acercaron
despacito al órgano y miraron por una rendija:
-¡Qué fantasma más raro! Tiene unas orejas muy largas.
-Y tiene pelo.
-Y tiene rabo.
-Y tiene cuatro patas.
-¡Como que es un burro! -dijo fray Simplón.
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