Por
Valentina Carrasco Rosales, Traducción/Interpretación en Idiomas Extranjeros UDEC
Asociación de Universitarios Católicos-Chile
« Ils
pourront couper toutes les fleurs, ils n'empêcheront pas la venue
du printemps », que en español quiere decir “podrán cortar todas
las flores, pero no impedirán la llegada de la primavera”. Esta frase fue tomada
de una página cualquiera que contiene algunas consignas del mayo francés. La
rescato porque evoca a esa esperanza, a ese ímpetu que nos caracteriza a los
jóvenes, al clásico espíritu idealista que a los ojos de los adultos poseemos. Es
entonces necesario preguntarse, ¿qué hago yo por mantener encendida esa
llama que nos impulsa a ser protagonistas del cambio que queremos en nuestra
sociedad? Es tan común escuchar a jóvenes colmados de oír hablar de cuestiones políticas, es tan cotidiano mirar a nuestro alrededor y “ver” pero sin ver
realmente.
Nuestra lucha no pasa por sólo por perseguir ideales muchas
veces vinculados con ideologías políticas, sino más bien de
salir en defensa de principios básicos humanizadores que
son esenciales para mantener el bien común y estos incluyen
la protección y respeto por la dignidad del otro, de trabajar y
hacerse responsable de una sociedad basada en el amor.
Entonces, hoy, yo estudiante universitario cristiano, ¿me
siento parte de esa lucha social y de la construcción de un
país justo? ¿Soy consciente de que la única manera de poder
cambiar esta sociedad es construyéndola desde adentro,
participado?
Hoy en día es súper común escuchar hablar de conciencia social, del compromiso social, de universitarios conscientes, pero ¿somos realmente conscientes?,
¿cuál es el llamado que Cristo nos hace hoy?, la pregunta puede sonar como el
típico cliché de sermón de cura durante la Misa dominial, sin embargo, como
cristianos debemos ser capaces de respondernos a ese tipo de interrogantes.
Quizás no encontraremos una respuesta concreta, pero si podemos intentar
caminar en la búsqueda de ella.
De hecho el mismísimo Papa, Benedicto XVI, en su mensaje
en la XLV Jornada Mundial de la Paz el pasado 1 de enero
del presente año señala que “Para ser verdaderos constructores de la paz [...] hemos de ser activos dentro de las comunidades y atentos a despertar las consciencias sobre las cuestiones nacionales e internacionales, así como sobre la importancia de buscar modos adecuados de redistribución de la
riqueza, de promoción del crecimiento, de la cooperación al
desarrollo y de la resolución de los conflictos”, por lo tanto,
también él nos invita a ser protagonistas de nuestra historia
y a dejar a un lado la actitud individualista que nos rodea.
Tenemos claro que nuestras actividades nos consumen y
muchas veces no nos deja espacio para vivir en comunidad,
para trabajar por la construcción del mundo pero si Cristo lo
hizo, y dio su vida intentándolo, ¿por qué nosotros no podemos dar nuestra vida por construir un mundo mejor?
Como universitarios debemos tener claro tres cosas, en primer lugar la importancia que tiene nuestra formación como profesionales en cuanto a la adquisición de conocimientos, en segundo lugar nuestra formación valórica y en tercer
lugar la función que como profesionales tenemos dentro de la sociedad. Es por
eso que como tal nuestra labor como universitarios y universitarios cristianos
es ser conscientes de la realidad que nos rodea, es involucrarnos con nuestro
prójimo basándonos en los principios básicos que Cristo nos ha encomendado,
y que tienen sus cimientos en el amor. Estamos llamados a servir y eso implica
involucrarnos con ese ver que no vemos, de hacernos escuchar donde no nos
oyen. Hace muchos años atrás San Alberto Hurtado dijo “el católico ha de ser
como nadie amigo del orden, pero éste no es la inmovilidad impuesta desde
fuera, sino el equilibrio interior que se realiza por el cumplimiento de la
justicia y de la caridad”. Al leer estas palabras, que probablemente fueron
fuente de inspiración de muchos jóvenes, queda en el aire la sensación de eco,
de repetición de ciclo o de indicio de que aún tienen significado para quienes
somos jóvenes hoy en día, no solo nosotros, los cristianos, sino que tiene eco
para todo aquel que cree en la construcción de un mundo más humanizado.
Referencias:
San Alberto Hurtado. (2011). Un fuego para la Universidad. Páginas escogidas de San Alberto Hurtado. Santiago, Centro de Estudios San Alberto Hurtado
Benedicto XVI (2012). En la celebración de la XLV Jornada
Mundial de la Paz, Roma.
—>
MIEC Pax Romana | Boletín– Edición Especial | 2012-2013
www.imcs-miec.org
11