FORUM Magazine, Special Edition | Seite 11

Por Valentina Carrasco Rosales, Traducción/Interpretación en Idiomas Extranjeros UDEC Asociación de Universitarios Católicos-Chile « Ils pourront couper toutes les fleurs, ils n'empêcheront pas la venue du printemps », que en español quiere decir “podrán cortar todas las flores, pero no impedirán la llegada de la primavera”. Esta frase fue tomada de una página cualquiera que contiene algunas consignas del mayo francés. La rescato porque evoca a esa esperanza, a ese ímpetu que nos caracteriza a los jóvenes, al clásico espíritu idealista que a los ojos de los adultos poseemos. Es entonces necesario preguntarse, ¿qué hago yo por mantener encendida esa llama que nos impulsa a ser protagonistas del cambio que queremos en nuestra sociedad? Es tan común escuchar a jóvenes colmados de oír hablar de cuestiones políticas, es tan cotidiano mirar a nuestro alrededor y “ver” pero sin ver realmente. Nuestra lucha no pasa por sólo por perseguir ideales muchas veces vinculados con ideologías políticas, sino más bien de salir en defensa de principios básicos humanizadores que son esenciales para mantener el bien común y estos incluyen la protección y respeto por la dignidad del otro, de trabajar y hacerse responsable de una sociedad basada en el amor. Entonces, hoy, yo estudiante universitario cristiano, ¿me siento parte de esa lucha social y de la construcción de un país justo? ¿Soy consciente de que la única manera de poder cambiar esta sociedad es construyéndola desde adentro, participado? Hoy en día es súper común escuchar hablar de conciencia social, del compromiso social, de universitarios conscientes, pero ¿somos realmente conscientes?, ¿cuál es el llamado que Cristo nos hace hoy?, la pregunta puede sonar como el típico cliché de sermón de cura durante la Misa dominial, sin embargo, como cristianos debemos ser capaces de respondernos a ese tipo de interrogantes. Quizás no encontraremos una respuesta concreta, pero si podemos intentar caminar en la búsqueda de ella. De hecho el mismísimo Papa, Benedicto XVI, en su mensaje en la XLV Jornada Mundial de la Paz el pasado 1 de enero del presente año señala que “Para ser verdaderos constructores de la paz [...] hemos de ser activos dentro de las comunidades y atentos a despertar las consciencias sobre las cuestiones nacionales e internacionales, así como sobre la importancia de buscar modos adecuados de redistribución de la riqueza, de promoción del crecimiento, de la cooperación al desarrollo y de la resolución de los conflictos”, por lo tanto, también él nos invita a ser protagonistas de nuestra historia y a dejar a un lado la actitud individualista que nos rodea. Tenemos claro que nuestras actividades nos consumen y muchas veces no nos deja espacio para vivir en comunidad, para trabajar por la construcción del mundo pero si Cristo lo hizo, y dio su vida intentándolo, ¿por qué nosotros no podemos dar nuestra vida por construir un mundo mejor? Como universitarios debemos tener claro tres cosas, en primer lugar la importancia que tiene nuestra formación como profesionales en cuanto a la adquisición de conocimientos, en segundo lugar nuestra formación valórica y en tercer lugar la función que como profesionales tenemos dentro de la sociedad. Es por eso que como tal nuestra labor como universitarios y universitarios cristianos es ser conscientes de la realidad que nos rodea, es involucrarnos con nuestro prójimo basándonos en los principios básicos que Cristo nos ha encomendado, y que tienen sus cimientos en el amor. Estamos llamados a servir y eso implica involucrarnos con ese ver que no vemos, de hacernos escuchar donde no nos oyen. Hace muchos años atrás San Alberto Hurtado dijo “el católico ha de ser como nadie amigo del orden, pero éste no es la inmovilidad impuesta desde fuera, sino el equilibrio interior que se realiza por el cumplimiento de la justicia y de la caridad”. Al leer estas palabras, que probablemente fueron fuente de inspiración de muchos jóvenes, queda en el aire la sensación de eco, de repetición de ciclo o de indicio de que aún tienen significado para quienes somos jóvenes hoy en día, no solo nosotros, los cristianos, sino que tiene eco para todo aquel que cree en la construcción de un mundo más humanizado. Referencias: San Alberto Hurtado. (2011). Un fuego para la Universidad. Páginas escogidas de San Alberto Hurtado. Santiago, Centro de Estudios San Alberto Hurtado Benedicto XVI (2012). En la celebración de la XLV Jornada Mundial de la Paz, Roma. —> MIEC Pax Romana | Boletín– Edición Especial | 2012-2013 www.imcs-miec.org 11