Fisonomía de las Transformaciones Cuentos Séptimos ok | Page 96
ANÓNIMO
El Dr. Black Colman; un hombre serio, poco divertido, con rasgos faciales algo
únicos, era una persona oscura y sombría la cual en su consciencia guardaba más
que secretos. Guardaba cosas que lo hacían realmente diferente al resto. Era
también alto, de contextura algo gruesa, pero sobre todo, amable. Aquel domingo
23 de octubre del año 1956, en una mañana como cualquiera el Dr. Black estaba
en su despacho tomando una taza de café como de costumbre, hasta que alguien
tocó a su puerta.
-¿quién? -Pregunto Black.
Una voz un poco ronca y bastante singular respondió detrás de la puerta -. Soy yo
señor, Agustín.
-Pasa - Respondió Black -. ¿Que necesitas?
-el Dr. Monk lo solicita abajo señor, dice que es un asunto importante.
Black se levantó de su silla, se dirigió hasta la puerta, le dio 2 palmadas en la
espalda a Agustín y comenzó a bajar las escaleras hasta llegar a su sala. Ahí
estaba el Dr. Monk tomando una taza de té preparada y servida por la mucama, al
verlo dejó la taza en la mesa, se levantó y se precipitó a saludar, con mucha
amabilidad Black recibió el saludo y le preguntó con curiosidad.
-¿A qué se debe esta visita tan inesperada Dr. Monk?
-Disculpe molestarlo a tan tempranas horas de la mañana, pero lo necesito para
resolver un asunto sumamente importante – dijo Monk.
-si usted gusta podemos pasar a mi despacho y hablar sobre ese asunto.
Respondió Black.
Monk asintió con la cabeza y los dos se dirigieron al despacho. Al llegar, Black le
indicó a Monk que tomara asiento, luego cerró la puerta y preguntó
-¿Cuál es ese asunto de suma importancia Dr.?
- Usted muy bien sabe que nuestra amistad es de hace muchos años y la confianza
es algo que se destaca en nosotros…
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