Preparatoria
Filosofía
mismas cosas que todos
los demás, reacciona casi igual ante las mismas
circunstancias, le gusta y desaprueba lo mismo que a la mayoría,
etcétera.
Es decir, el Ser-ahí vive sumergido en lo que Heidegger llamó el
“Ellos” (das Man), esa cosa sin rostro, impersonal, que está detrás
del “se”, se piensa, se cree, se prefiere, etcétera.
¿Cómo sería una existencia auténtica? Antes que nada es
importante aclarar que Heidegger no piensa que una existencia
auténtica implique deshacerse por completo de todos los deseos
“normales”, ni convertirse en un “excéntrico”, ni nada por el estilo.
No, todas esas aspiraciones, son compatibles con una existencia
auténtica del Dasein, pero a condición de que las hagamos
verdaderamente nuestras. ¿Y cómo logramos esto? Heidegger no
fue muy generoso en detallar qué puede hacer un Ser-ahí para
alcanzar una existencia auténtica. Su principal libro, Ser y tiempo
(publicado en 1927), utiliza un lenguaje muy difícil, con muchas
palabras creadas por el autor. Por otra parte, una de las
soluciones que Heidegger propuso al Ser-ahí para vivir con
autenticidad, fue una solución de carácter más bien colectivo, y
muy discutible.
De modo sugerente, Heidegger añade que escuchar nuestra
vocación nos convierte en deudores: vivimos nuestra vocación, si
es auténtica, como una deuda con nosotros mismos, con nuestro
destino. En nuestra intimidad sabemos si lo que estamos haciendo
nos está acercando a lo que podemos y queremos ser, o si estamos
desperdiciando nuestro tiempo y energía en cosas que no tienen
nada que ver con ello. En este caso, vivimos la experiencia de la
culpa.
Como puedes apreciar, Heidegger hace ingresar al vocabulario de
la Filosofía palabras que nombran cosas de gran interés para la
gente común, es decir, para todos nosotros: preocupación,
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