Preparatoria
Filosofía
Esta idea ya era muy importante en la Filosofía griega. Es algo muy
parecido a esa capacidad humana que los primeros filósofos
llamaron el nous, y que nosotros solemos referir como razón. Pero
la Filosofía moderna no se limita a repetir lo dicho por Parménides,
Platón, Aristóteles y compañía, sino que consolida la confianza en
la razón y el pensamiento, demostrando más allá de toda duda su
realidad, y justificando su capacidad de conocer.
La tercera gran idea de la modernidad
consiste en considerar la historia como
un proceso de progreso social, que
conduciría gradualmente a la humanidad,
de un estado de atraso, ignorancia y
penuria a una época de libertad,
abundancia y esplendor cultural. Esta
idea,
por
supuesto,
también
se
fundamenta en las anteriores. Porque si
pensamos que el hombre puede conocer
todo o casi todo, es natural que nuestra confianza dé lugar a la
expectativa de que ese saber le permita dominar a la naturaleza a
través de la tecnología, y satisfacer sus necesidades. La razón
también le serviría al hombre para determinar, por fin, cuál es la
mejor forma de organizar la sociedad y cómo alcanzarla.
Esta idea cobró particular relevancia a partir del siglo XVIII,
concretamente durante la Ilustración. Los filósofos de la
Ilustración confiaban en que las personas, una vez educadas en la
verdad, serían más saludables, justas y productivas. Por eso uno
de ellos, Condorcet, promovió el proyecto de establecer sistemas
de educación pública, es decir, sistemas educativos a cargo del
gobierno, más o menos como los que conocemos.
Ya en el siglo XIX, otros filósofos, como Augusto Comte, llegaron
incluso al extremo de afirmar que la historia estaba regida por
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