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Las relaciones requieren compromiso y dedicación. Siempre habrá cuestiones que deben ser resueltas, pero lo importante es advertir los problemas, resolverlos y procurar evitarlos cuando son evitables.
Necesidad de apoyo emocional
Que todos somos demandantes es una realidad. Pero hoy en día la turbulencia en la que vivimos a nivel social y laboral hace que precisemos del apoyo y la contención de los demás. Sobre todo de nuestra pareja. Así, el sentirnos estar respaldados y apoyados se vuelve una necesidad que en ocasiones no encontramos en nuestra pareja. Y cuando eso ocurre, aparece el conflicto. En esas circunstancias, la pelea parte de la necesidad de atención, y se encierra en un círculo vicioso que puede llegar a ser muy perjudicial. Entonces, si bien las demandas emocionales no son buenas, en ciertas medidas son sanas y necesarias, y por ello hay que tratar de contemplarlas para evitar peleas, desamores y angustias. En definitiva, el apoyo emocional implica el aceptar las diferencias con la pareja y, no obstante, apoyarla en sus decisiones, estar atentos a su día a día y contemplar sus inquietudes y necesidades.
Tiempo en común El dedicar tiempo al otro es otro ítem importante para mantener una relación sana. Muchas parejas no comparten tiempo de ocio juntas y cuando tienen tiempo libre, lo dedican a amigos u otros familiares. Eso genera discordia, celos y malas caras. Por ello es interesante, sin invadir el espacio del otro, aprender a compartir instancias en común y a salir como pareja con otras personas. Se trata de un paso que cuesta dar en algunos casos, pero que abre un panorama distinto de relacionamiento, de vínculos y de entretenimiento. Así, las instancias de tiempo a solas se diferenciarán de las instancias compartidas con otros y se abrirá un nuevo panorama de relacionamiento y de actividades en las que interactuar. De esta forma, los momentos de pareja se diversifican, rompen con la monotonía y evitan exigencias y reclamos que solo generan daño.
Actitud beligerante
El estrés, la acumulación de descontento y los rencores guardados generan que al mínimo desacuerdo, se desate una guerra. Esto ocurre en muchas parejas y el motivo fundamental es la falta de diálogo. La comunicación es vital para evitar adoptar una actitud beligerante que desate el conflicto ante la más mínima diferencia. La solución es sencilla: hablar lo importante y parar dos segundos a pensar si determinada diferencia amerita un pleito. Escuchar activa-
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Temas de pareja
Los problemas más frecuentes … se pueden evitar
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