FAMA N°16 Setiembre | Page 37

tapa | fama
+ Datos
Laetitia D’ Arenberg Nació en Brumana, protectorado francés, actual Líbano. En 1951 llegó por primera vez con su familia al Uruguay, donde se radicó finalmente en 1973 junto a sus dos hijos Sigismund y Guntram. Su actividad empresarial se divide entre las empresas familiares en Europa y Canadá y su actividad personal en Uruguay, donde preside el Grupo D ´ Arenberg, que tiene inversiones en diversos sectores como el automotriz( Bor SA, Nimansur SA, y Great Wall), el agropecuario( estancia Las Rosas) y el agroturístico( tambo Lapataia). Laetitia trabaja además en asociaciones de beneficencia y apoya distintas instituciones, tales como Proyecto Renacer que es un Centro de Prevención y Rehabilitación de personas en situación de drogodependencia; la Sociedad Protectora de Perros de Maldonado“ El Refugio”, Asociación Protectora de Animales de Montevideo, Cottolengo Femenino Don Orione. Además es presidenta honoraria de Fundappas( Fundación de Apoyo y Promoción del Perro de Asistencia) así como madrina de varias asociaciones civiles como la Fundación Alejandra Forlán y Sociedad de criadores de la raza Jersey y también de la Patria Gaucha. En 2009 fue condecorada por el presidente Sarkozy con la Legión de Honor en grado de chevallier por sus 30 años de trayectoria empresarial en Uruguay y su trabajo a favor de los más necesitados, y también distinguida como empresario del año en 2009 por sus colegas en una votación organizada por Infonegocios.
¿ Crees que el“ compromiso con Uruguay” que forma parte del eslogan de tus empresas existe en la política y en la sociedad uruguaya?
Yo tengo un gran compromiso con este país. Y en la sociedad y en lo político creo que son pocos los que lo tienen. Todos están en sus casas, sean azules, blancos, naranjas … Todos chillan, pero nadie sale a hacer nada. Y lo que hay que hacer es tratar de generar cambios, cada uno desde su lugar. Cambios que vienen de a poquito, porque las únicas cosas que vienen de golpe son las equivocadas y malas, esas se sienten enseguida. Como en la naturaleza, lo bueno demora mucho. Una semilla debajo de la tierra lucha como una loca por salir, necesita la justa agua, los justos nutrientes, y cuando lo logra sale una cosita chiquitita verde. De ahí a que se convierta en un árbol, ¿ cuánto demora?...
¿ Viviste ese proceso al montar tus empresas, sobre todo en rubros que son bastante masculinos?
Sí, a mí me llevó muchos años. Pero nunca me puse a pensar si era un rubro de mujer o de hombre, porque para mí el género hombre o mujer no existe a nivel de posibilidades. Es exactamente lo mismo. Cuando decidí meterme con los autos lo hice porque soy tuerca. Cuando era joven me encantaban los autos. Iba a Estados Unidos y con unos amigos alquilábamos un circuito y corríamos en fórmula 1. Me gustaban los motores. De hecho el padre de mis hijos era ingeniero mecánico y estaba todo el día con los dedos en la grasa, y yo estaba fascinada. Y bueno, me gustaban, me propuse trabajar con los autos y lo logré.
¿ Y el vínculo con el campo de dónde viene?
Toda la vida estuve ligada al campo. Mi familia del lado francés es del campo, y del lado de mi padre todos eran forestales. Así que se cumple el“ de la tierra venimos, a la tierra volvemos”. Para mí la tierra es la vida, es algo que llevo dentro. Y en Uruguay pude aplicar cosas que había visto en mi casa, que había vivido y que pensaba que acá podían funcionar. Era cuestión de probar, hacerlo y empezar a cambiar mentes. Porque chico no es el país, sino las mentes. No hay país pequeño, pequeño lo hacemos nosotros. Todos partimos de lo mismo, y todo depende de la actitud hacia la vida.
¿ Cómo es esa actitud a la que te referís?
Tiene que ver con, en vez de dejarte tirar para abajo por un problema, dar gracias a Dios y pensar que por algo vino. Porque si mirás para atrás con calma, te das cuenta de que la única culpable de lo que te ha pasado sos vos o las circunstancias en las que estuviste. La vida es un serrucho que va arriba y abajo; y más abajo que arriba, más cosas difíciles que fáciles. El proceso es igual al de la tierra. Todo tiene sus tiempos, y si no sabés esperar, fracasás. Por eso yo amo la tierra y lo que implica. Siempre camino en mi campo y me tiro a mirar el cielo, las plantaciones, la lechería, el ganado, y pienso,“ yo sola hice todo esto”, contra todos. Y ahí doy las gracias a la familia que tuve, que siempre estuvo en contra, porque tenía un sistema diferente, pero que por lo menos me dio las herramientas para llegar.
¿ Cómo era ese sistema?
Muy estricto, muy cerrado, muy entre ellos. No entraba nadie ahí dentro, y vivían con códigos bastante pasaditos de moda. Y aunque no me gusta la moda, hay que avanzar, porque estamos cambiando a cada minuto. El mundo está en movimiento, y tenemos que seguir ese movimiento. Hay que tener la flexibilidad de aceptar las cosas como vienen y tratar de cambiar lo malo por un poquito menos malo. Nada es fácil, todo demora, pero hay que tener la voluntad y“ la actitud de”. Yo me di cuenta, me caí de rodillas varias veces. Tengo las rodillas tan peladas como un mono de caerme, pero gracias
37