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TANGO CASENAVE
TangoCasenave es el nuevo disco del pianista uruguayo. Se encuentra a la venta en Itunes y Amazon. Producido por el uruguayo Eduardo Milieris, bajo el sello Watchcraft Music, el disco hace honor a su nombre y presenta 16 composiciones originales de Casenave, además de la colaboración de la leyenda del jazz, el contrabajista Eddy Gómez.
Es algo que siempre parece muy raro, pero en los últimos años la improvisación agarró más importancia a nivel académico, empezó a cambiar y se empezó a formar un formato serio. Antes lo clásico era lo serio, lo otro no. Eso cambió, y el enseñar es un misterio. Porque parece que el improvisar es hacer cualquier cosa, la verdad es que no es para nada eso. Es una cárcel igual que lo escrito( risas). Hay reglas que aprender, para después poderlas romper. Siempre se improvisa dentro de ciertos parámetros, porque ya está todo hecho. Si escuchás un grupo profesional basado en improvisación igual vas a escuchar unos mismos sonidos, porque se improvisa dentro de ciertos géneros. Se puede tocar más adentro del género o más por fuera. Ocurre algo similar a lo que pasa con los colores en pintura. En la música hay 7 colores grandes. Se pueden mezclar esos de ciertas formas, y si uno se pasa se hace enchastre.
Hablando de pintura, hiciste un espectáculo junto a tu esposa, Vicky Barranguet, que es artista plástica. ¿ Cómo fue esa experiencia?
Eso fue un espectáculo que creamos en 2005 y que surgió de la idea de pintar y tocar. Hace 21 años que estamos juntos y encontramos que podíamos hacer eso en común. Una especie de concierto-performance que se llama PaintingTango donde prima la improvisación. Yo toco y ella pinta en base a lo que escucha, y yo miro y toco en base a lo que veo. La idea fue encontrarnos en eso que es música, que esté en el aire, y en la pintura, que la ves, pero que a la vez es abstracta. El espectáculo lo hicimos en Montevideo, Buenos Aires, San Diego, California y Nueva York. Y lo fuimos agrandando con un trío de jazz. Nos fue bárbaro con entradas agotadas, y la idea es traerlo para acá.
En relación al acá, ¿ creés que tu carrera podría ser como es si no te hubieras ido al exterior?
Yo viví, pero no viví en Uruguay. La mitad de mi vida la pasé acá y la otra en Estados Unidos. En 1994 me fui porque recibí una beca de la OEA para estudiar en Berklee College of Music, y ahí me quedé. Pero la cosa es que eso es un dilema de vida. La respuesta es no sé. Esa pregunta me la hago todos los días: cómo es vivir acá del arte. En casa somos una pintora y un pianista; hay que ver. Nunca se sabe. Probablemente si no me hubiera ido, la vida sería diferente. Pero no tiene sentido pensarlo. Yo lo que siempre tuve claro es que soy y fui pianista y probablemente haya sido músico en otras vidas. Fue lo único que hice en mi vida. Tocar el piano, dar clases. Siempre con la música.
¿ Cuándo te diste cuenta de eso?
Desde los 7 años toco el piano. Estudié con Pablo Rilla y Héctor Tosar, y a los 13 me di cuenta que iba a ser músico. Nunca se me pasó otra cosa, y eso lo mantengo. Por eso me fui de Uruguay, para estudiar. Porque lo que yo quería buscar acá no lo encontraba, cosa que sigue pasando un poco. Pero ahora, por todo lo que hice, estoy en otro punto, y hay que pensar de acá para adelante. Además, después, cuando pasa la vida en general, al final hay un montón de otras cosas. Especialmente los hijos. Todo cambia. Hay muchos otros factores que determinan muchas cosas de la vida artística. Pero tocar el piano no es limitación sino al revés, un llamado que sentí toda la vida.
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