Falmed Falmed Educa - Edición Especial 2015 | Page 62

62 Documento FalmedEduca gremial que no cuenta con la asesoría jurídica especializada que exige la contingencia actual. Como es sabido, los servicios médicos se ofrecen en un mercado muy específico y altamente regulado: el sistema público operado a través del intermediario FONASA, el cual busca que un seguro solidario financie las necesidades médicas de los afiliados; el sistema privado operado a través de Isapres, las que juegan un rol de intermediarios bajo un seguro individual para financiar prestaciones médicas de los afiliados (sea a través de bonos o mediante reembolso); y el sistema privado particular, donde el paciente interactúa directamente con el prestador de los servicios. En cualquiera de las situaciones anteriores, se espera que los prestadores de los servicios de salud actúen con plena independencia, garantizando con esto la libre competencia y precios justos. Lamentablemente, pero por así disponerlo la ley, se provoca una falla en el mercado cuando actúa un intermediario, sea FONASA, sea una Isapre, ya que, estos intermediarios concentran la demanda a través de planes o la simple afiliación, y demandan conjuntamente los servicios médicos “en representación” de todos sus afiliados, rompiendo con esto la atomicidad que se espera que exista en los demandantes. La justificación de FONASA y de la Isapres es un asunto que escapa a las pretensiones de este informe, pero que puede revisarse en la literatura existente. Sostenemos que existe una falla en el mercado de los servicios médicos, pues ha sido el propio legislador (la ley) quien ha estimado (quizá con un fin social) que es mejor que los demandantes de servicios médicos actúen concentrados en un intermediario para maximizar la competencia de los oferentes; pero lo cierto es que, lejos de maximizar la competencia, induce conductas anticompetitivas. Lo anterior es muy fácil de advertir: primero, los intermediarios concentran la demanda de servicios autorizados por la ley, ello les permite manejar la demanda de los servicios médicos e inducir con esto los precios y; segundo, los oferentes de dichos servicios, los médicos, si desean acceder a la demanda deben ajustarse a los precios que los intermediarios están dispuestos a pagar (dígase Arancel FONASA, o Convenio de Servicios Médicos). Se entiende que con esto se maximiza la efectividad del mercado. Frente a este mercado, el comportamiento de los agentes económicos ha experimentado un efecto quizá no previsto por el legislador. Descartando por ahora la situación de FONASA, pues entendemos que existe [