Falmed Falmed Educa - Edición Especial 2015 | Page 54

54 Opinión FalmedEduca Mis colegas, nuestros pacientes, los comentarios... P or motivos diversos, relacionados en forma directa o indirecta con nuestra profesión, el ejercicio de la medicina ha variado durante los últimos años. Éste ha cambiado en diversos aspectos: aproximación diagnóstica, terapéutica, relación médico-paciente, influencia de los seguros de salud, irrupción de los grandes prestadores corporativos, pérdida de la independencia de los médicos como profesionales liberales, relación entre colegas, influencia de la industria farmacéutica y judicialización de la medicina, entre otros. Por otro lado, a los médicos nos atrae la idea de poder cuantificar aquellos fenómenos con los que nos relacionamos, particularmente en relación a las enfermedades y sus tratamientos. Sin embargo, existen aspectos en los cuales es algo más difícil realizar aquello y por lo tanto son abordados de manera cualitativa, o bien, ante la carencia de estudios serios, caen en el anaquel de las verdades compartidas a modo de secretos a voces, sin respaldos objetivos pero como hechos incuestionables. Pocos de nosotros podríamos negar que los comentarios negativos que realizamos acerca del desempeño de un colega en el ejercicio de la profesión pueden tener consecuencias deletéreas para ese colega en los más diversos planos: profesional, personal y judicial. Sin embargo, poder determinar cuánto de un evento adverso, siniestro jurídico, reclamo, o cualquiera sea la denominación de un proceso en nuestra contra se debe a un mal comentario emitido por un colega, es una tarea algo más difícil. Sabemos que los códigos de ética en forma más o menos generalizada aluden a evitar los malos comentarios entre colegas y el de nuestro Colegio Médico alude al marco de respeto, lealtad y Dr. Miguel Umaña Fernández Centro de Estudios, Jurisprudencia y Educación de Falmed, CEJEF consideración sobre el que deben descansar las relaciones entre los médicos. Además sabemos que en el ejercicio de la medicina nos encontraremos inevitablemente en el rol de tratante, interconsultor o médico referente en más de alguna oportunidad y, sin embargo, incurrimos en esta práctica, más allá de la denuncia de actividades fraudulentas o criminales, a veces con el objetivo de validarnos con nuestro nuevo paciente, otras con el de además demostrar nuestra superioridad profesional. Los médicos vemos a nuestros pacientes desde distintas posiciones, algunos interpretan las imágenes radiológicas, los tejidos o frotis celulares a través de los sistemas microscópicos, alguien es el tratante, otros son interconsultores, algunos intervendrán colateralmente y, eventualmente, alguien recibirá esa posta en forma permanente o transitoria, todos con un mismo objetivo. Y, si tomamos distancia, cualquiera sea nuestra posición en ese caso particular, tendremos la posibilidad de observar y observarnos como actores de esa secuencia terapéutica que cooperativamente construyen un buen resultado. Los pacientes y sus enfermedades nunca son evaluados