EXPRESIÓN Y LENGUAJE DE NUESTRA CULTURA LATINOAMERICANA | Seite 13
Rubén Darío
Pero también América hispánica se está encerrando en un círculo tradicional,
con lo norteamericano por arriba y los cantos a Junín y a la agricultura de la
Zona Tórrida por todas partes; y allá van sus Prosas profanas, con unas primeras
palabras de programa, en las que figuran composiciones tan singulares y
brillantes como elResponso a Verlaine, Era un aire suave... y la Sonatina. Ha triunfado el
modernismo: había que reaccionar contra la ampulosidad romántica y la
estrechez realista; las inquietudes de Casal, de James Freyre, de Asunción Silva,
de Martí, de Díaz Mirón, de Salvador Rueda, son recogidas y organizadas por el
gran lírico, que, influido por el parnasianismo y el simbolismo franceses, echa
las bases de la nueva escuela: el modernismo, punto de partida de toda la
renovación lírica española e hispanoamericana.
Pero él rechaza las normas de la escuela y la mala costumbre de la imitación;
dice que no hay escuelas, sino poetas, y aconseja q ue no se imite a nadie, ni a
él mismo... Ritmo y plástica, música y fantasía son elementos esenciales de la
nueva corriente, más superficial y vistosa que profunda en un principio, cuando
aún no se había asentado el fermento revolucionario del poeta. Pero pronto llega
el asentamiento. El lírico "español de América y americano de España", que
había abierto a lo europeo y a lo universal los cotos cerrados de la Madre Patria
y de Hispanoamérica, miró a su alma y su obra, y encontró la falta de solera
hispánica: "yo siempre fui, por alma y por cabeza, / español de conciencia, obra
y deseo"; y en la poesía primitiva y en la poesía clásica española encontró la
solera hispánica que necesitaba para escribir los versos de la más lograda y
trascendente de sus obras:Cantos de vida y esperanza (1905), en la que corrige
explícitamente la superficialidad anterior ("yo soy aquel que ayer no más
decía..."), y en la que figuran composiciones como Lo fatal, La marcha
triunfal, Salutación del optimista, A Roosevelt y Letanía de Nuestro Señor don Quijote.
El gran lírico nicaragüense abre las puertas literarias de España e
Hispanoamérica hacia lo exterior, como lo harán en seguida, en plano más
ideológico, los escritores españoles de la generación del 98. La Fayette había