Sistemas de irrigación del valle de Jequetepeque (pág. 13-30)
Ethnológica 02 (2018)
canales y construyendo nuevas redes de canales de irrigación en la parte norte
a lo largo de varíos siglos, ocupando unos 400 kilómetros como mínimo.
Construyeron grandes lagos artificiales destinados al almacenamiento
del agua y terrazas en las laderas de las colinas para controlar el flujo de
agua hacia abajo (Fagan, 2009: 229-231). Su presencia es notoria con los
complejos arqueológicos de Farfán y El Algarrobal de Moro, siendo “un
sitio clave de control de todo el sistema hidráulico del valle de Jequetepeque y de
una serie de caminos que unen el sur con el norte y de la costa con Cajamarca”
(Franco, 2017: 53), dominando todo el valle de la parte baja, administrando
los complejos hidráulicos y las terrazas de cultivo “como la pampa de La
Sandía y las de Cerro Colorado donde se conservan aún los surcos y meandros
de sus cultivos, con la extensión de los canales de Talambo, Chocofán, Mazanca,
Cañoncillo, Verdún y Pa Ñi, regando los terrenos del actual distrito de San José”
(Deza, 2008:149, 153; 2010).
Estos canales servían para llevar el agua a las planicies, a los diversos
cultivos, donde se practicaba la siembra por regadío en un ambiente árido.
Es por ello el sacrificio enorme de construir acequias, reservoríos, diques
y represas para abastecer de agua a sus fortalezas, templos, complejos de
viviendas y cultivos desde muy distante, administrando y controlando su
repartición, ejerciendo “la supremacía sobre el régimen acuífero de un valle,
pues los que dominaban el curso del agua y las bocatomas eran los dueños de
la tierra” (Rostworowski, 2011: 302), así: “el dominio del agua aseguraba la
existencia de las poblaciones costeñas” (Dollfus, 1981: 85) es por ello que “la
construcción de grandes sistemas hidráulicos solo era posible gracias a unos niveles
de organización social, un poder y una coordinación del trabajo” (Lewellen,
1994: 75) en una sociedad con estado donde la irrigación fue fundamental
para su desarrollo y poder; como es el caso de las culturas que ocuparon el
valle Jequetepeque.
El agua se distribuía mediante una serie de canales (primaríos,
secundaríos y terciaríos), de manera que se cultivaba una gran variedad de
productos alimenticios como; maíz, frijol, maní, ají (diversas variedades),
pallares, pepinos, calabaza (mate), zapallo, camote, yuca, arracacha, caihua,
lúcumas, guabas, cansaboca, chirimoya, guayaba, paltas, ciruelas, guanábanas,
achiote, etc. siendo la agricultura una de las principales actividades de
producción; así como también se cultivaba el algodón muy requerido para
la fabricación textil. Según Fagan (2009) los chimús podían tener hasta tres
cosechas al año, esto se debía a la magnífica construcción de sus sistemas
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