Sistemas de irrigación del valle de Jequetepeque (pág. 13-30)
Ethnológica 02 (2018)
increíble red de sistemas hidráulicos construidos por las culturas antiguas
(Moche, Lambayeque y Chimú) que habitaban esta zona y que habían
utilizado la técnica del riego para sus cultivos, haciendo un trabajo de
mucho denuedo, estudiando y registrando los canales, acueductos, represas,
bocatomas y fortalezas. El agua era un elemento de gran importancia
para los cultivos, en un terreno muy árido, que llevó a estas sociedades a
desarrollar una enorme red de canales uniendo diferentes valles, así: “el
agua de cinco valles (desde Jequetepeque hasta Motupe) podría ser trasladado a
voluntad a cualquiera de ellos” (ibidem, 1975: 270; 2009: 242).
A lo largo de todo el valle diversas sociedades preincas (Chavín,
Cupisnique, Moche, Chimú y otros) han desarrollado una amplísima y
compleja red de sistemas hidráulicos para abastecerse de agua. La presencia
de Chavín (1600 a 500 años, a. C) en la cabecera del valle con el complejo
arqueológico Kuntur Wasi, y el geoglifo del Abra del Puma o petroglifo
del felino en el distrito de Tembladera son algunas de las huellas dejadas.
Los chavín construyeron “los primeros canales bajo el nivel del suelo, conocidos
como canales en zanja” (Deza, 2008: 77). Esta técnica es utilizada hasta la
actualidad por los agricultores del valle Jequetepeque, donde han abierto
centenares de acequias en las playas, para llevar el agua a los diversos cultivos
(Fig. 01); pero primordialmente al cultivo de arroz, que es la principal
actividad económica y cultural de los pueblos asentados a ambas márgenes
del río Jequetepeque. Los mochicas se establecieron entre (200 años a. C;
a 800 años d. C.), desarrollaron una avanzada ingeniería hidráulica, en
el valle Jequetepeque, con la construcción de grandes sistemas de riego
“intervalles para irrigar los campos desérticos y tierras áridas para fertilizarlas”
(Franco, 2017: 34) y que en algunos casos “son empleados hasta la actualidad;
como el canal de Talambo que lleva agua desde la cabecera del río Jequetepeque
Huabal hasta las pampas del Cerro Colorado y Chérrepe; con sesenta kilómetros
de recorrido, cuatro metros de profundidad y seis metros de ancho. Aquí es notable
el acueducto de Cerro Colorado que tiene diez kilómetros de largo con una altura
de 7,5 metros y el acueducto de Faclo en Guadalupe” (Deza, 2008: 101, 106,
109; 2010: 106-107). Es increíble imaginar la ardua labor de muchos
obreros e ingenieros que necesitaron para el desarrollo de estas colosales
construcciones, pudiendo edificar una extensa red de canales, así como
controlar las cabeceras de captación del agua del río Jequetepeque.
Posteríormente el reino Chijmor o Chimú se asentó en el valle
Jequetepeque entre los siglos XII y XV tomando posesión de los antiguos
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