Hablar de razonamiento cuantitativo se ha convertido para muchos estudiantes en sinónimo de aburrimiento y desagrado, ya que en algunos casos se presentan dificultades a la hora de resolver cualquier situación a partir del análisis numérico. Esta circunstancia genera un bajo interés en el desarrollo de la competencia por parte del alumno, dado que en muchas ocasiones no encuentra aplicabilidad de las temáticas en la cotidianidad. Lo anterior trae como consecuencia efectos negativos en el ámbito académico, como: dificultades por parte del docente para lograr que el estudiante adquiera los conocimientos, pérdida de alguna asignatura específica y, en el peor de los escenarios, la deserción estudiantil.
En la actualidad nacional, la educación superior presenta una disminución en las cifras de deserción del 0.8%, situación que se viene manteniendo desde el año 2011; sin embargo, dichas instituciones, junto con el Ministerio de educación, deben seguir trabajando en la construcción de planes de mejoramiento continuo que busquen mitigar las causas de deserción estudiantil y así poder llevar este porcentaje a valores mucho más bajos.
Tabla 1. Deserción estudiantil para Colombia en la educación superior
Para dar continuidad con el análisis de los datos presentados en la Tabla 1, es importante revisar los factores por los cuales se podrían mantener los niveles de deserción en la educación superior. Un estudio realizado en el año 2016 por la especialista en el tema, Ingrith Quintero, refleja, a partir de un trabajo etnográfico, que las causas de deserción en la educación universitaria no se deben exclusivamente a factores económicos y/o afectivos, también existe un factor igual de determinante a los dos anteriores y es el factor académico.
Durante el desarrollo del texto, Quintero hace un estudio de casos aproximándose a diferentes estudiantes a partir de entrevistas y entregando apreciaciones de algunos de ellos:
Había clases que me encantaban porque veía como la manera de poder comercializar con éxito un producto o servicio, pero también había materias que no me gustaban, me parecían interesantes las que mostraban cosas prácticas, que uno pueda aplicar, pero muchas veces eran solo teoría. Siempre uno aspira a superarse, pero hay profesores que cambian los temas y se vuelven aburridos (Quintero, 2016).
Al igual que la apreciación anterior, se encuentran otras que se pueden observar en el desarrollo del estudio de la autora; lo anterior permite identificar que algunos estudiantes consideran que la metodología utilizada en la enseñanza de ciertas asignaturas desmotivan al estudiante a seguir en el proceso académico, ya que no encuentra aplicabilidad de la teoría en la realidad: “Las metodologías, didácticas y modelos pedagógicos muchas veces quedan en los libros, el educador sigue con la pedagogía tradicional, y la institución no gestiona las herramientas con las que puede apoyar a los docentes en su continuo mejoramiento” (Quintero, 2016).