El caso de los muchos niños ha experimentado la paralización, o algún tipo de enfermedad que les impide poder tener una experiencia de vida digna de un ser humano. En este caso la existencia del niño se reduce a una realidad inhumana. Con forme crecen llegan a sentir el rechazo y crean sus mecanismos de defensa, que se traduce en violencia, en caso extremo: el odio a los demás o auto exclusión.
Por otra parte, a veces las necesidades de unos niños y la abundancia de otros, son fuentes de discriminación. A los niños o niñas que tienen padres con recursos, tienen ropa nueva, calzado en buenas condiciones, parece que las burlas y críticas a los compañeros les resulta una diversión. Las niñas con menos recursos son lastimadas doblemente, por la pobreza, y por las burlas, críticas y exclusión en los grupos de juegos. Para mí dejan marcas en la vida; son evidencias, que al crecer causa duda de quien soy, por qué a mí me discriminan. Los comentarios de compañeras son de desprecio, y va acompañado de provocaciones a la violencia. Es importante considerar que las personas que se burlan de los demás se agrupan, las burladas cada vez se dividen por miedo o por vergüenza no logran hacer equipo. Las niñas y los niños discriminados tienen defectos, y cuando son discriminados les resulta más difícil el superarlos, porque para ellos todo lo que hacen o dicen, lleva el sello defectuoso.
La Discriminación atenta contra la dignidad humana