Por un siglo, el Pasaje Parián ha formado parte del paisaje arquitectónico de la colonia Roma. Entre los edificios, restaurantes, galerías y espacios culturales que han transformado este rincón de la Ciudad de México, el corredor conserva una historia que permite entender cómo ha cambiado el barrio y, al mismo tiempo, qué elementos han logrado permanecer.
Antes de convertirse en un punto de encuentro para cafeterías, restaurantes, propuestas de diseño y hotelería, el Pasaje Parián nació como una idea urbana poco común para la capital de principios del siglo XX. Su concepto partía de una visión sencilla pero innovadora: crear un pasaje peatonal donde el comercio y la vida cotidiana coexistieran de manera natural.
Este 2026, el Pasaje Parián celebra 100 años de historia. El proyecto fue impulsado por Manuel Echeverría y Suárez, quien imaginó un corredor comercial que conectara la entonces avenida Jalisco— hoy Álvaro Obregón— con la calle de Chihuahua. La propuesta respondía a una nueva manera de concebir la ciudad, en un momento en que la colonia Roma consolidaba su crecimiento residencial y arquitectónico.
Su arquitectura también habla de aquella época. El edificio pertenece al estilo neocolonial ecléctico, una corriente que retomó elementos de la arquitectura virreinal y los reinterpretó a partir de distintas influencias. En El Parián conviven referencias barrocas, detalles ornamentales y elementos neoárabes que dotan al conjunto de una identidad propia y reconocible.
En 2020, el inmueble fue sometido a un proceso de restauración que buscó recuperar su arquitectura y adaptar sus espacios a nuevos usos. La intervención permitió que el corredor retomara protagonismo dentro de la vida de la Roma Norte y comenzara una nueva etapa sin desprenderse del carácter que ha definido al edificio durante un siglo. Pasaje Parián: un siglo de encuentros
Ubicado en el segundo nivel, el Hotel Parián complementa la experiencia del inmueble con una propuesta boutique de 19 habitaciones
ENVIDIA MAGAZINE 9