ESPACIOS
que dialoga con el carácter histórico del edificio sin renunciar a una estética contemporánea. Sus interiores priorizan la comodidad y contrastan con la arquitectura ecléctica de principios del siglo XX que distingue al Pasaje Parián, mientras que su terraza privada permite contemplar la vida cotidiana del corredor desde otra perspectiva, con la posibilidad de disfrutar la oferta gastronómica de los restaurantes del propio Parián sin salir del hotel.
Más que un lugar para únicamente pasar la noche, el Hotel Parián se ha establecido como un punto de partida para descubrir el ritmo de la Roma Norte. Su ubicación coloca a los huéspedes a unos pasos de algunos de los
restaurantes, cafeterías, galerías y bares más representativos del barrio, haciendo que la experiencia de hospedarse aquí vaya más allá de la habitación y se convierta en una inmersión natural en uno de los vecindarios con mayor vida cultural y creativa de la Ciudad de México.
Cien años después de su construcción, el Pasaje Parián continúa cumpliendo una función muy cercana a aquella para la que fue concebido: conectar espacios, comercios y personas. Los proyectos que lo habitan han cambiado, al igual que la colonia Roma, pero el corredor sigue siendo un lugar de paso, encuentro y vida cotidiana dentro de la ciudad.
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