M. S. No le puedo negar que al principio fue duro. Era bastante harto estar sentado en la mesa y ver a mis hijos( sí, a usted y a su hermana) con los celulares en la mano, y no compartiendo con las personas que estaban al frente suyo en ese momento. Después de grandes discusiones se llegan a acuerdos de tenencia del celular en ciertos espacios y tiempos con la familia.
F. M. Cómo se sumerge usted también en ese mundo de la tecnología y de las comunicaciones.
M. S. Como todas las personas de mi edad, pienso yo. Un día, a un familiar le da un arrebato, quieren enseñarle cómo es ese mundo y le regalan un celular, le ayudan a crear un correo a abrir Facebook. ¡ y listo!
F. M. Cómo aprovecha usted esas tecnologías con los niños que cuida.
M. S. no crea, son de bastante ayuda, tanto para uno que tiene que estar realizando labores hogareñas, como para ellos que están en pleno desarrollo. Por una parte, entretiene, todo es como ellos lo quieran, empiezan a entender símbolos y las rondas infantiles les ayuda a organizar su hablar poco a poco. Eso sí, más rápido que viejas generaciones. Y pues, no hay que ser solapado, las nuevas familias corrigen y prohíben a sus hijos los celulares, sin darse cuenta que ellos mismos los meten en ese mundo para mantenerlos más tranquilos o entretenerlos.