ENSAYO SOBRE LA CEGUERA ensayo sobre la ceguera - grados decimos | Page 142

Ensayo Sobre La Ceguera José Saramago los animales a los que podamos echar mano, si es que antes no empiezan a devorarnos aquí los perros y los gatos. El perro de las lágrimas no se manifestó, la cosa no iba con él, de algo le servía el haberse convertido en los últimos tiempos en el perro de lágrimas. La mujer del médico apenas podía arrastrar los pies. La conmoción la había dejado sin fuerzas. Cuando salieron del supermercado, ella, desfallecida, él, ciego, nadie podría decir cuál de los dos amparaba al otro. Quizá a causa de la intensidad de la luz le dio un vértigo, pensó que iba a perder la vista, pero no se asustó, era sólo un desmayo. No llegó a caer ni a perder completamente el sentido. Necesitaba acostarse, cerrar los ojos, respirar pausadamente, si pudiera estar unos minutos tranquila, quieta, seguramente le volverían las fuerzas, y era necesario que volvieran, las bolsas de plástico seguían vacías. No quería acostarse sobre la inmundicia de la acera, vol