ENSAYO SOBRE LA CEGUERA ensayo sobre la ceguera - grados decimos | Page 11
Ensayo Sobre La Ceguera
José Saramago
salió el viejo de la venda negra, y la enfermera dijo que no había más pacientes en la sala
de espera, el médico cogió la ficha del hombre que se había quedado ciego súbitamente, la
leyó una, dos veces, pensó durante unos minutos, y luego fue al teléfono y llamó a un co-
lega, con quien sostuvo la siguiente conversación, Oye, mira, he tenido hoy un caso
extrañísimo, un hombre que perdió la vista de repente, el examen no ha mostrado nada,
ninguna lesión perceptible, ni indicios de malformación de nacimiento, dice que lo ve todo
blanco, con una especie de blancura lechosa, espesa, que se le agarra a los ojos, estoy
intentando expresar del mejor modo posible la descripción que me hizo, sí, claro que es
subjetivo, no, el hombre es joven, treinta y ocho años, tienes noticia de algún caso
semejante, has leído, oíste hablar de algo así, ya lo pensaba yo, por ahora no le veo
solución, para ganar tiempo le mandé que se hiciera unos análisis, sí, podemos verlo juntos
uno de estos días, después de cenar voy a echar un vistazo a los libros, revisar bibliografía,
a ver si se me ocurre algo, sí, ya sé, la agnosis, la ceguera psíquica, podría ser, pero se
trataría entonces del primer caso de estas características, porque de lo que no hay duda es
de que el hombre está ciego, la agnosis, lo sabemos, es la incapacidad de reconocer lo que
se ve, también he pensado en eso, o en que se tratase de una amaurosis, pero recuerda lo
que te he dicho, es una ceguera blanca, precisamente lo contrario de la amaurosis, que es
tiniebla total, a no ser que exista una amaurosis blanca, una tiniebla blanca, por así decirlo,
sí, ya sé, algo que no se ha visto nunca, de acuerdo, mañana le llamo, le digo que queremos
examinarlo los dos. Terminada la conversación, el médico se recostó en el sillón, se quedó
así unos minutos, luego se levantó, se quitó la bata con movimientos fatigados, lentos. Fue
al baño para lavarse las manos, pero esta vez no le preguntó al espejo, metafísicamente,
Qué será eso, había recuperado el espíritu científico, el hecho de que la agnosis y la
amaurosis se encontraran identificadas y definidas con precisión en los libros y en la
práctica no significaba que no surgieran variedad