Enero Enero 2019 | Page 74

74 mercado latino | ENERO 2019 El hákarl, un plato de la cocina islandesa a base de carne curada de tiburón de Groenlandia, desprende un olor nauseabundo que quita el aliento. Murciélagos de Guam con carne dulce delicatesen, a otro le puede pro- vocar fuertes arcadas. Por ejemplo, la zarzaparrilla: como medio estadounidense que es, a West le encanta esta cerveza dulce. Sin embargo, sus amigos suecos no la soportan. El regaliz salado, que para muchos escandi- navos es una exquisitez, a mucha gente le desagrada. Lo asqueroso no siempre es un ojo de cordero flotando en una sopa de tomate. West espera que una vez las personas ahonden en la ambiva- lencia del asco, algún día estén preparadas para aceptar los insec- tos como alimento. "No espero ningún milagro", señala. "Pero sí que el museo ponga el debate sobre la mesa." Hoy se puede catar cerebro de cerdo, larvas de insectos, la apes- tosa fruta durián, hákarl o huevos milenarios de China. Hay mucho interés y los visitantes más valien- tes que se atreven a probar estos platos reciben un aplauso. Según dicen, el hakárl sabe mucho mejor de lo que huele. El Disgusting Food Museum permanecerá abierto hasta finales de enero en Malmö y después se trasladará a otra ciudad, que to- davía está por determinar. Samuel West asegura haber recibido ofer- tas desde Japón, China o Canadá. Deutsche Presse-Agentur Por; Till Simon Nagel (dpa) Derechos de publicación adquiridos por Mercado Latino.