En la Ruta Del Titiritero 08 | Page 83

Historia de un Muñeco Contada por el Mismo

Yo soy“ COMINO”, y desde mi rincón pienso y recuerdo mis andanzas.
Yo soy“ COMINO”, quizá me recuerden, otros ni me conocieron, otros nunca han oído hablar de mí. Pienso que quizá mis historias se repitan cada vez más inciertas, cada vez más falseadas, en su verdad y en su alegría.
Yo soy“ COMINO”, el que nació de manos de un artista pintor, el muñequito guiñol que recorría escuelas, barrios, ejidos, pueblos, teatros, hospitales, cárceles, al que con sus letras mal hechas muchos niños me escribían al PALACIO DE BELLAS ARTES.
Desde mi rincón sigo siendo“ COMINO” el muñequito guiñol que no envejece, pero que ya está cansado de no hablar, de no reír, de no hacer travesuras; tengo ganas de contar mi vida y la de mi teatrito, para que no me olviden, para que me recuerden, para que me conozcan los que han oído hablar de mí, que sepan qué hice, a dónde fui, quién fue mi animadora. Porque desde mi rincón, sé que siguen haciendo teatro guiñol, pero con pena sé que cada vez lo hacen más pobre, que a través de tantos años debía ser un teatro más mexicano, más digno, más grande, de más fuerza, de más categoría.
Mucha gente presume de él sin saberlo trabajado, ni entendido, y van al extranjero y dicen y presumen que hicieron, que hacen, y muchos dicen que soy yo.
Cuando nací, nací por el entusiasmo, por la imaginación, creado por una inquietud. Desde luego nunca se pensó que yo fuera el tipito que hurgara corazones infantiles y adultos, pero es que yo nací a media noche, en un día preciso, el hada de la gracia me bautizo con un chorro de estrellas llenas de luz, sal y pimienta, y que con su varita mágica me destinó a ser un personaje que arrasara con la alegría de las multitudes por todas partes donde llegara; que yo, chiquitito como mi nombre, llegara a la casa del presidente, que mi nombre y mis historias traspasaran fronteras, que me metiera furtivo dentro de los corazones doloridos de los niños hospitalizados y el de los huérfanos, que visitara a los presos y los pueblitos floridos, a los inditos ingenuos de la sierra y de las huastecas, y que a pesar del tiempo y las distancias mi nombre y mi figura siguiera recordándose.
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