Rafael Santacruz. ¡Me contestó que él lo había confeccionado por encargo!
Esa rara condición del títere de parecerse físicamente -y tal vez en alma- a
su titiritero creador, no deja de sorprenderme gratamente.
Cada artista está marcado de manera persistente, indeleble, por otros
creadores otras imágenes, otras influencias estéticas. Al cuestionarle sobre
ello, el maestro me confiesa: “Es muy complicado hablar de influencias,
pero creo que son teatrales, musicales y mímicas.
No sólo de titiriteros. Sin embargo, puedo declarar mi admiración a La
Trouppe, a Marionetas de la Esquina, Teatro Muff, Carlos Converso,
Los Hermanos Rincón, Los Hermanos Flores y sus marionetas, Luis Ma.
Pescetti, los personajes y canciones de 31 Minutos, (de manera personal yo
crecí bajo el cuidado nocturno de Topo Gigio), Grupo 55, Charles Chaplin y
un sinfín de grupos e individuos que sería una pena no mencionarlos en
esta lista interminable… Quizá lo que marcó mi verdadero interés en los
títeres del mundo, fue el tener en mis manos el acervo de la Compañía de
Autómatas “Rosete Aranda”, de Huamantla, Tlaxcala, México, mismo que
ha sido protegido por el INBA. Cuando trabajaba en la Coordinación
Nacional de Teatro, nos solicitaron el traslado y revisión de más de
cuatrocientas marionetas (la mayoría de la colección “Rosete Aranda”),
para identificar cuáles debían ser restauradas y cuáles empacadas
celosamente hasta contar con un espacio adecuado.”
Sobre este tema, he de decir a los numerosos lectores que nos siguen
allende el mar, que la colección “Rosete Aranda” es de una exquisitez de
factura inimaginable, y ruego busquen sus fotos y documentos en la red.
La estética depuradísima, la minuciosidad de elaboración de cada figura y
sus rasgos de caracterización, así como los de la colección “Espinal”, hacen
de estos títeres una pieza invaluable del Patrimonio de la Humanidad. En la
Ciudad de Puebla de los Ángeles, México, tuve ocasión de visitar hace un
par de años, junto a la titiritera Rocío Juárez, Huamantleca, dos
exposiciones cuidadísimas de estos muñecos. Y Armando Gómez Peña,
pintor, me invitó a los talleres de restauración del INBA donde el equipo al
cual pertenecía remendaba, pegaba, pintaba, realzaba marionetas
envejecidas, para una próxima gira del tesoro mexicano a España. Por
tanto, estoy de acuerdo con el maestro Santacruz cuando coincide en que
el impulso a su carrera dentro del Teatro de Títeres, fue justo cuando tuvo
en sus manos esas exquisiteces de la creación humana.
V.
-¿Qué es para Santacruz Langagne
un objeto animado?
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