En la Ruta Del Titiritero 08 | Page 75

con una sonrisa, un buen decir, una palabra amable, un apapacho al alma. Criar y cultivar como a dos flores a sus dos hijas. Niñas educadas, hermosas, que les ayudan en las presentaciones de títeres a armar el teatrino, responsabilizarse de los tracks de música, repartir volantes, atender al público, organizar espacios. Eso es loable. Como he venido cargando el prejuicio de que las personas que capitanean un proyecto gubernamental y docente en México suelen ser personas mal encaradas, desconfiadas y poco felices, hallar a dos artistas y académicos con su nivel de entrega, de diálogo y de reciprocidad, es como encontrar una perla en un pantano de disquisiciones. III. Rafael Santacruz continúa: “El títere es un actor que cobra vida en el escenario encarnado en el personaje, pero el hecho teatral es efímero y no tenemos registros fehacientes de la caracterización de los personajes si no tuvimos la oportunidad de presenciar el espectáculo de manera vivencial, por lo tanto, el poder salvaguardar a los títeres en un Museo es la mejor manera de preservar la magia que nos transmite en cada representación.” -¿Qué ha permitido a Usted y a su esposa Lupita mantenerse creando e impartiendo clases y talleres, sin rendirse, durante décadas de trabajo y Arte? “Creo que esa es justamente la razón. El dar clases y talleres en diferentes niveles educativos -y a profesionales y docentes- nos permite renovar, actualizar y reconocer los lenguajes y necesidades de cada sector de la población, así como descubrir nuestras fortalezas/debilidades y tratar de trabajar en ellas.” IV. Recientemente, estuve dirigiendo tres obras con el Grupo “Sueño Azul”, del mismo estado, y encontré un gran marotte en la bodega de la agrupación. Me gustó mucho ese gigantesco muñeco. Pregunté a la teatrista Paola López que quién lo había diseñado. Pero antes de que me contestara, dije que el rostro y los ojos pequeños y azulísimos se parecían a los de 74