hacer algunas cosas. Normalmente, cuando el trabajo está avanzado, invito
a los ensayos abiertos algunas personas del ámbito del teatro de títeres
para dar ajustes de dirección, escuchar consejos y analizar la puesta en
escena.
Eugenio Barba apostaba por un teatro transcultural, donde la palabra no
fuera una barrera para la comunicación y para ello al lenguaje de las
acciones físicas culturales, tu manejas alguna técnica de animación o
tempo ritmo para comunicarte más allá del lenguaje, o la palabra es factor
importante para Brujerías de Papel.
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El Teatro de títeres es visual, nunca puede prescindir del gesto, de su
precisión. La partitura de movimientos tiene que ser exacta y reforzar el
mensaje. Hay que tener sumo cuidado cuando se estudia la secuencia de
acciones. Tanto cuando hay palabra, como cuando no. El hecho de que los
personajes tengan un diálogo, no significa que su gestualidad pueda ser
meno efectiva o confusa. Por esto puedo decir que, para Brujerías de
Papel, la animación es fundamental e insustituible. Mientras que la palabra
puede aparecer en los montajes o no, el lenguaje siempre está presente, ya
que puede existir aún cuando no haya voz, es parte de la dramaturgia
misma, creada o adaptada para las figuras animadas. Es un lenguaje
simbólico, ancestral que inevitablemente no puede privarse de la imagen y
de sus significados. La marioneta no tienen sentimientos, su tarea, por lo
tanto la nuestra, es provocar emociones y lograr el desarrollo dramático a
través del flujo gestual. Comparto perfectamente lo que dijo Michael
Meschke: "Hay que ver el títere como un instrumento, no como un fin en sí
mismo." Un instrumento que necesita precisión para lograr ser efectivo.
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¿Cuántos años radicando en México?
Yo llegué a finales de los '90. Aunque los primeros,
digamos diez años, no estaba todo el año En
México. Pasé unos años acá, un par de años en
Italia, para luego estar un poco acá y un poco allá.
Ya más estable desde 2010.
¿Cómo te ha ido laboralmente en este país?
Yo estoy satisfecha, aún que la compañía no es de
las que tiene montones de funciones.
Personalmente, como Maria Teresa, creo que mi
trabajo ha sido, en varias ocasiones, subvalorado.
Es el peaje de ser mujer y trabajar varios años con
tu pareja. Socialmente somos consideradas
acompañantes, como si nuestro trabajo
dependiera de la otra persona y no de nosotras
mismas. Y no por Edwin, que siempre me ha dado
mi lugar y nunca ha dudado o negado mis capaci10
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