gente sin crear distancias, enlazando puentes. Las marionetas y los títeres
son la máxima expresión del personaje, amplifican su ser y lo vuelven claro
y esencial. Tienen un poder enorme y lo expresan de forma leve y
accesible.
¿Cómo o porque nace el proyecto Brujerías de Papel?
Después de montar “Ecce Uovo”, lo fuimos a compartir con el grupo de
titiriteros y titiriteras de la ciudad donde estábamos, Treviso. Gracias a esto,
a la disponibilidad de las personas y a sus consejos, decidimos fundar la
compañía, mezclando nuestras experiencias y fundiendo las culturas de
nuestros países, concretando nuestra necesidad artística de expresarnos y
de contar nuestras historias.
¿Cuál es el perfil artístico de este grupo? o dicho de otra manera ¿Cuál es su
propuesta?
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Como ya comenté la compañía funde cultura y experiencias de dos
mundos, creando un mestizaje artístico. La propuesta es siempre afine a
temáticas sociales, aún que no de manera directa o panfletaria, más bien
con ironía y humor negro. Considero que tiene una estética muy definida,
un interés para la investigación y una atención particular para el
diseño de las producciones, este último sin duda por mi experiencia
pasada de trabajo.
Me da la impresión que Brujerías de Papel nace como una simbiosis
donde cada uno aporta lo mejor de cada uno (me refiero a Edwin y a ti)
que papel juegas dentro de este grupo, que consideras que es tu
aportación, y Edwin ¿Cuál es su papel?
Sin duda la compañía nace y crece gracias a esa simbiosis. Ahora ya
tiene la madurez y está suficientemente definida, como para poder
seguir su camino sin el aporte de Edwin. Sin duda alguna fue
fundamental en su creación y desarrollo. Mientras la compañía iba
adquiriendo herramientas, él y yo íbamos creciendo, compartiendo y
profundizando nuestras experiencias.
Ya desde el segundo montaje fuimos definiendo roles, para lograr
trabajar sanamente y sin demasiados conflictos. Edwin tenía muchas
ideas, tanto para la dramaturgia como para resolver cosas técnicas,
además de una gran inquietud para la construcción, con una particular
inclinación hacia ese lado obscuro que nos llevó al humor negro. Yo me
dedicaba al diseño, tanto de los títeres, como del vestuarios,
escenografías e imagen general de la obra. Afinaba los textos y las
partituras de movimientos, le daba un cierto orden o mayor
coherencia. Me dedicaba a la dirección. Si él aportó el humor negro yo
fui la de la ironía. Este trabajo colectivo de 13 años nos enriqueció y
reforzó las capacidades de ambos. Ahora yo también tallo madera y él
diseña la propuesta escénica de sus trabajos. Él se ha especializado, sin
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