En la Ruta Del Titiritero 08 | Page 45

La obra trata sobre Haruki y Hiroshi, dos hermanos que emprenden un viaje a través del tiempo, amenazados por una bruja que los vigila desde una grieta. Un texto muy discursivo que desafiaba mi elección de hacerlo con títeres. Anteriormente pensaba al dirigir, que los títeres fueran funcionales, divertidos y pudieran interactuar con el público. Pero “Haruki” me pedía trascender todo eso y concentrarme en pulsar las teclas emocionales del espectador, porque lo que quería era que conocieran la vida íntima de Haruki y Hiroshi, quería que la atención de la gente estuviera puesta en sus pensamientos, en sus emociones, en sus sentimientos, datándolos de una vida cotidiana e intrínseca. De la mano García Luna y Molina, encontré en el teatro de títeres la parte científica de mi oficio, en los aspectos de dramatúrgicos, escénicos y de producción. Mi decisión final era trabajar títeres de mesa. Aprendí mucho de esta técnica durante el proceso de montaje. Las limitaciones y sujeciones que me imponían el títere, siempre fueron oportunidades para evolucionar y entender que el camino de la animación es más libre, cuando la técnica no nos domina sino la hacemos propia. “Haruki” se estrenó en el Foro la Gruta de Centro Cultural Helénico, Sala Chopin, se presentó en 6º Maratón de Teatro para Niños 2013, así como el Festival de la Nao en Acapulco 2013. Mi siguiente proyecto fue “Asimov” también de Molina, y como en “Haruki” partimos nuevamente de darle importancia primero que nada a la historia, dirigida también a los niños. Asimov es una distopía que nos cuenta la historia de Imani una mujer que en mundo nevado, lucha por la vida de su hija Abba y que un día se encuentra a Asimov, un pequeño robot que no tiene memoria, pero está sujeto a obedecer las tres leyes de la robótica. Esta vez queríamos experimentar con el espacio sin estar supeditados a un decorado realista, ni a un teatrino, ni siquiera a una mesa. Queríamos títeres más libres en su movimiento, autónomos y lejos del realismo. Buscábamos representar dos niños, una humana y un robot con la misma sensibilidad en el gesto, que sintetizara la motricidad de niños de 5 años, sin imitarlos. Decidí que los títeres fueran estilo Kuruma Ningyô, conocí esta técnica gracias a Edwin Salas, experimentado constructor, director y animador de títeres. En este género de teatro japonés, el titiritero va sentado sobre un pequeño cajón de madera con ruedas de ahí su nombre. De esta manera sólo hay un animador por cada títere quien manipula brazos y la cabeza con sus manos. Los pies del títere se sujetan a los dedos de los pies del 44