En la Ruta Del Titiritero 08 | Página 33

teatro de títeres de México, esto gracias al acierto de la Lic. Francisca Miranda con el respaldo del Centro de Investigación teatral Rodolfo Usigli del Instituto Nacional de la Bellas Artes, esto es algo muy importante porque nos da la información de primera mano para poder hacer estudios y análisis más a fondo del papel que los titiriteros han jugado dentro de la historia de nuestro país y un ejemplo de ello es el excelente ensayo “Niños Limpios y Trabajadores: El Teatro Guiñol posrevolucionario en la construcción de la infancia mexicana” realizado por Susana Sosenski, un brillante trabajo de investigación que nos presenta la Historia del Movimiento Guiñol de bellas artes con un enfoque más amplio y crítico al que nos tenían acostumbrados los que sobre este tema han escrito. Conociendo nuestra Historia podemos comprender nuestro presente y saber dónde estamos parados y en qué dirección debemos dirigir nuestros pasos para que el arte de los títeres reúna las condiciones para su óptimo desarrollo, aún estamos muy lejos de esa meta y solamente trabajando con compromiso, tomando con madurez y responsabilidad la tarea empezaremos a caminar en esa dirección. Al día hoy no podemos ser optimistas y decir que vamos bien, porque sería engañarnos a nosotros mismos. Actualmente la presencia del títere es muy débil, según el sondeo realizada por Francisca Miranda “Grupos de Títeres en México 1970-2013” hay tan solo 329 distribuidos en 32 estados para cubrir una totalidad de casi 120 millones de mexicanos. Una cantidad muy lamentable, y más lamentable si consideramos que la gran mayoría de esas grupos o titiriteros no tienen una preparación formal como titiriteros y que somos en el mejor de los casos autodidactas, sin duda hay grupos que se han profesionalizado día a día a base de especializarse tomando frecuentemente cursos y diplomados con titiriteros importantes, o como dice Susy López, medio traduciendo libros de teoría del títere en otros idiomas, pero aún hay muchos titiriteros que vienen cojeando en su formación, una formación que no es simple considerando que el titiritero debe ser un artista integral que conozca y domine temas como la dramaturgia, la puesta en escena, escenografía, musicalización, técnicas de animación y de construcción de títeres y que prácticamente los talleres, cursos o diplomados sobre esos temas son muy esporádicos, lo sabemos la gran mayoría de los que nos dedicamos a esto, carecemos de esa formación integral, podremos manejar una o dos y hasta tres disciplinas pero seguimos fallando, careciendo de las demás. En lo referente a lo laboral, es casi imposible vivir dedicados exclusivamente al teatro de títeres, en la mayoría de las veces subsistimos, nuestro campo de acción está casi limitado al sector infantil menor de 6 años y aunque sea un honor poder trabajar para los niños, no es del todo favorable hacerlo por el prejuicio de ser el sustituto del payaso, o que se nos impongan los temas que puede ser desde historias basados en los personajes del cine hollywoodense que aunque en muchas ocasiones sus historias están bien elaboradas, al adaptarse para un teatrín de plaza se convierten en una especie de botarga promocional o un souvenir, hasta temas de los programas sociales en moda del gobierno en turno, el problema no está en que se realice incluso es importante, lo delicado es 32