teatro de títeres de México, esto gracias al acierto de la Lic. Francisca
Miranda con el respaldo del Centro de Investigación teatral Rodolfo Usigli
del Instituto Nacional de la Bellas Artes, esto es algo muy
importante porque nos da la información de primera mano para poder
hacer estudios y análisis más a fondo del papel que los titiriteros han
jugado dentro de la historia de nuestro país y un ejemplo de ello es el
excelente ensayo “Niños Limpios y Trabajadores: El Teatro Guiñol
posrevolucionario en la construcción de la infancia mexicana” realizado por
Susana Sosenski, un brillante trabajo de investigación que nos presenta la
Historia del Movimiento Guiñol de bellas artes con un enfoque más amplio
y crítico al que nos tenían acostumbrados los que sobre este tema han
escrito.
Conociendo nuestra Historia podemos comprender nuestro presente y
saber dónde estamos parados y en qué dirección debemos dirigir nuestros
pasos para que el arte de los títeres reúna las condiciones para su óptimo
desarrollo, aún estamos muy lejos de esa meta y solamente trabajando con
compromiso, tomando con madurez y responsabilidad la tarea
empezaremos a caminar en esa dirección.
Al día hoy no podemos ser optimistas y decir que vamos bien, porque sería
engañarnos a nosotros mismos. Actualmente la presencia del títere es muy
débil, según el sondeo realizada por Francisca Miranda “Grupos de Títeres
en México 1970-2013” hay tan solo 329 distribuidos en 32 estados para
cubrir una totalidad de casi 120 millones de mexicanos. Una cantidad muy
lamentable, y más lamentable si consideramos que la gran mayoría de esas
grupos o titiriteros no tienen una preparación formal como titiriteros y que
somos en el mejor de los casos autodidactas, sin duda hay grupos que se
han profesionalizado día a día a base de especializarse tomando
frecuentemente cursos y diplomados con titiriteros importantes, o como
dice Susy López, medio traduciendo libros de teoría del títere en otros
idiomas, pero aún hay muchos titiriteros que vienen cojeando en su
formación, una formación que no es simple considerando que el titiritero
debe ser un artista integral que conozca y domine temas como la
dramaturgia, la puesta en escena, escenografía, musicalización, técnicas de
animación y de construcción de títeres y que prácticamente los talleres,
cursos o diplomados sobre esos temas son muy esporádicos, lo sabemos la
gran mayoría de los que nos dedicamos a esto, carecemos de esa
formación integral, podremos manejar una o dos y hasta tres disciplinas
pero seguimos fallando, careciendo de las demás.
En lo referente a lo laboral, es casi imposible vivir dedicados
exclusivamente al teatro de títeres, en la mayoría de las veces subsistimos,
nuestro campo de acción está casi limitado al sector infantil menor de 6
años y aunque sea un honor poder trabajar para los niños, no es del todo
favorable hacerlo por el prejuicio de ser el sustituto del payaso, o que se
nos impongan los temas que puede ser desde historias basados en los
personajes del cine hollywoodense que aunque en muchas ocasiones sus
historias están bien elaboradas, al adaptarse para un teatrín de plaza se
convierten en una especie de botarga promocional o un souvenir, hasta
temas de los programas sociales en moda del gobierno en turno, el
problema no está en que se realice incluso es importante, lo delicado es
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