chico. Jamás se dio cuenta de que alguien la amaba. Esta chica no era rompe corazones, la vida siempre fue solitaria para ella hasta que el muy imbécil llegó, sólo él dándole la mano. Le enseñó a levantarse, pero no a estar de pie sin él. Únicamente él, ¡ no! Alguien más en las sombras que intentaba sanar su corazón, pero ella no lo notó, es tan tonta que nunca ve nada. Él le dio la mano y esa sombra que la seguía como perrito faldero le impulsó desde abajo, quedando siempre atrás y pisoteado, todo el tiempo a su lado, recogiendo el corazón roto, guardando fragmentos para arreglar y dárselos para que ese imbécil los vuelva a romper. Jamás esperé que me quisieses, para mí lo importante es amar, ser capaz de amar aun sin ser amado por alguien más, eso es todo un reto. Pero ya me cansé de todo esto, el curarte sobre lo demás, hazlo tú sola ahora. En este momento me voy, pierde al que llamabas el chico de chamarra roja. Me voy para siempre, ahora seré Esteban el magnífico en busca del verdadero amor.
Rebeca Guzmán Silvestre