El Uru Revista Nº 34 | Page 11

del 60% de a población. Envenenaron hasta la Laguna del Sauce y tal vez por miedo a las represalias le echaron la culpa al gobierno local. En el Instituto Nacional de Colonización hay 10.000 inscriptos esperando tierras y son miles los que no están inscriptos en todos los barrios periféricos de todos los pueblos. Hoy dicen que hubo tres Pepes. Yo puedo comparar al compañero Mujica y al Pepe Batlle, patriotas indiscutibles que han hecho mucho por el paisito. Distinto fue el Pepe Artigas, él se jugó por el pueblo que poblaba la banda Oriental y aquel pueblo lo siguió incluso abandonando su tierra. La diferencia puede estar en que él pensaba en la tierra como un bien social y esto lo separa de los otros Pepes y lo acerca al Bebe. Aquello de que los mas infelices fueran los mas privilegiados, todo eso desapareció con la entrada de los brasileños y el apoyo de los terratenientes; en fin, muerto el perro se acabó la rabia. Hoy la tierra no tiene nada que ver con la idea de Artigas. Hoy son muchos los parias de la tierra y para ellos no hay esperanza. Yo acompañé una marcha cañera para pedir tierras, una porción de las 30.000 hectáreas de los Silva y Rosas. El entonces presidente del Instituto de Colonización nunca nos respondió. Era el doctor Morelli, tenía una hermana casada con el dueño de Calpica y Calnu y una sobrina casada con uno de los Aznares, los dueños de Rausa, la otra azucarera. Hoy la tierra pertenece a otros que no la respetan. El gaucho no tiene representación en el gobierno. Todos los nuevos diputados del Frente Amplio están elegidos entre los profesionales del interior; si no son parte del pool de siembra, creen en ello; no tenemos representantes de los sacrificados ni de los que viven a orillas de los pueblos ni en los cantegriles de Montevideo. Ni que hablar de los partidos de la Concertación que son los dueños del campo y no tienen la intención de cambiar nada. Con el tiempo veremos si este señor Sendic con traje y corbata tiene algo que ver con el Bebe. Hay 10.000 pedidos de tierra y miles de personas en los barrios pobres de Montevideo y el Interior que no saben como pedirla ni como salir de su miseria. Poco han cambiado los tiempos. Pag 11