El Uru Revista Nº 33 | Page 16

una vez un teniente, contaba un compañero, que lo tenía que llevar a Libertad y le dijo: “ahí con la biblioteca que tienen se doctoran de guerrilleros”. Había de todos los libros que quisieras. URU - Una cosa extraña esto que decís? Z R - Si, si, extrañísimo. Al principio libros de Marx, de todo. Después empezaron a limpiar y llegaron a no dejar entrar una revista Siete Días porque en la carátula decía: La vida en cuba. Pero que era la vida en cuba, un tipo que las cubas de vino, donde se guardan las botellas, las había transformado en viviendas. El nivel de los “sensores” que eran tenientes, daba para la risa. URU - Cuando se endureció la situación? Z R - Años después, cuando mataron a Trabal y eso, por cosas que pasaban afuera enseguida se endurecía. Estaban las sanciones, estaba la famosa “isla”, muchos suicidios. Compañeros que no aguantaron… Seguro, el preso político no tiene fecha, no es como el otro preso civil que más o menos sabe cuando va a salir. El preso político va de acuerdo a los hechos de afuera, como se van viviendo. Había mucha gente desde los que no sabían leer como también había maestros y profesionales. Te voy a contar un suceso: ahí estaba dividido, las visitas y las relaciones públicas lo manejaba la aviación, las guardias todo a cargo del ejército, se cambiaban las guardias cada 15 días, venían de todos los departamentos. Que el milico no se familiarizara con el detenido. Y la estructura de la cocina la tenía la marina. Me acuerdo que un día cambiaron al capitán que estaba cargo ahí y nos reunió a los “maestros de cocina” y el que estaba antes le decía: “acá vos no vas a tener ningún problema, vos que necesitás, un contador público, tenés, un arquitecto, tenés, un médico tenés, un especialista tenés”. Seguro había de todo. La profesión que quería la tenía en el penal. Pag 16 Una vez estaba el director de Libertad y tenía roto el auto y dice, no, no, que ningún milico me toque el auto, vayan al piso cuarto que está el Pocho Arbelo que ese me arregle el auto. No, no, tenían conocimiento de sus propias limitaciones. URU - Cambiemos un poco de tema, acá a parte de hacer tu trabajo profesional te has dedicado a la radio mucho tiempo, con programas ligados a la colectividad uruguaya, ¿cómo surgió eso? Z R - Mirá empecé aquí en La Tribu con “Por el Mismo Camino” con una columna y después Patricia Mesiano y su compañero llevaban un programa “Mediomundo” en AM Radio del Centro. Un día no podían aguantar mas y me ofrecieron hacernos cargo. Entonces fuimos y le pedí a Zulema Barrios, vení ayudame… y ahí sin ninguna experiencia empezamos. Le tuvimos que cambiar el nombre, le pusimos “Encuentro Charrúa” y estuvimos 7 años con ese programa, con muy buena convocatoria, porque hasta de Ayacucho nos llamaron, de Mar del Plata cantidad, desde Juan Lacaze, Después yo quise, no perfeccionarme pero por lo menos, hice talleres de radio con Eduardo Aliverti y el Quique Pesoa. Y estuvimos, ya te digo, siete años hasta que un sábado llegamos ahí y nos dicen: “les avisaron a uds. que hoy es el último programa porque la radio se vendió”. Vendieron la radio y tuvimos que avisar ese mismo día que se terminaba el programa. Después pasamos a “Nuestras Raíces” la 1010 acá en la calle José María Moreno, pero ya no tenía el alcance, tenía menos potencia y además estaba superpuesta con otra radio. Y estuvimos tres años y después los costos fueron aumentando y los avisadores “orientales” vos sabés que es difícil. Era un problema económico. Así que estuvimos 10 años en el aire con Zulema y con el “Encuentro Cha-