El Rugido - Año 1, número 3. Agosto 2014 | Page 45

sabido es que el mejor desarrollo motor para un niño es el que proviene del juego. El deporte cubre tiempo de ocio: la mayoría de las sociedades humanas desarrollan algún remedio para las tensiones por sobreesfuerzo y el estrés que ellas mismas generan. En el caso de las sociedades con un nivel de civilización relativamente avanzado, es decir, con restricciones relativamente estables, uniformes y moderadas y con fuertes demandas subliminales, puede observarse una considerable variedad de actividades recreativas con esa función, una de las cuales es el deporte. El deporte cura: la actividad física es una terapia en una gran cantidad de problemas de salud (tan eficaz como cualquier otra) y el mejor método de prevención de la salud. Por otra parte, incluye un beneficio “de regalo”, que no es otro que, con la actividad física como terapia y/o prevención, se aprovechan todas las demás ventajas de la actividad física regular. En conclusión, el deporte es un medio estupendo para enseñar y para aprender. El deporte, en un altísimo porcentaje, gusta, y es una fuente de gozo. Entonces, la cuestión es utilizar ese placer para educar. El deporte tiene esa facultad que quizá solo el artes tiene, y que consiste en sentir algo inefable cuando se lo practicas. Evidentemente, aquí nos referimos al deporte ideal, que no es más que el que tenemos el gusto de practicar cuando todo el contexto que lo rodea es idóneo para nosotros. Es ese que nos permite desarrollarnos íntegramente, con el que disfrutamos de verdad. El deporte y su vivencia como protagonista: valores en acción Teniendo en cuenta lo anterior es que sin duda la vivencia del deporte como protagonista nos permite al mismo tiempo identificarnos con esos ideales representados por nuestros héroes siendo a su vez héroes, y al mismo tiempo practicar una actividad lúdica y saludable. Pero hay un aspecto más trascendente a lo que tiene que ver con lo corpóreo o con lo pasional, que es la posibilidad de poner en juego (valga la redundancia) una serie de valores que mucho tienen que ver con los valores mencionados por Frankl. - Valores de experiencia; - Valores de actitud; - Valores de creación. A los valores de experiencia los podemos relacionar con la intensidad con la cual experienciamos y vivenciamos el hecho deportivo, sea como espectadores o como protagonistas. Tienen un desarrollo más abarcativo en lo que es el deporte pero lo vamos a retomar en las próximas líneas. Los valores de actitud parecieran aparecer quizás de un modo más velado, pero ciertamente podemos encontrarlos en la virtud de la solidaridad que ha 䁕